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dimanche 6 juin 2010

Espagne : les oubliés de la « mémoire historique »


A en croire la presse gouvernementale et l'ensemble des télévisions en Espagne, la guerre civile a été gagnée par Franco grâce aux hordes assoiffées de sang venues d'Allemagne et d'Italie.

Les articles, les films, les livres sont consacrés en grande majorité aux combattants de l'Armée rouge, le bras armé du Front populaire d'obédience stalinienne qui avait pour ambition de transformer la péninsule en un autre « paradis socialiste ».

Enfin, pas totalement, les exploits des exécuteurs et assassins du Front populaire sont soigneusement passés sous silence y compris par les Excellences du Parti socialiste qui oublient qu'ils ont parmi les leurs des victimes de la terreur rouge.

Alors, qui a gagné la guerre civile ?

Le publiciste navarrais Pascual Tamburri Bariain, qui descend d'un volontaire italien qui tomba victime des flèches d'un cupidon hispanique, a écrit pour El Semanal Digital un passionnant compte rendu de lecture sur un fort volume publié par la Esfera de los libros sur les combattants carlistes. Sous le titre explicite de « Requetés, des tranchées à l'oubli », les mille pages de ce livre offrent une description très complète des volontaires navarrais et de leurs sacrifices contre l'Armée rouge.

Précédé par un prologue de Stanley G. Payne et suivi par une post-face de Hugh Thomas, l'ouvrage fait le point sur cette composante si particulière du soulevement nationaliste et cherche notamment à savoir si ils ont été trahis par le franquisme qu'ils ont si bien servi.

Probablement, les traditionnalistes ne se sont pas reconnus entièrement dans le régime mis en place par Franco mais avaient-ils eu un autre choix ?

Certes, avec Franco ils ont été en grande partie marginalisés (tout comme les Falangistes) mais si le Front populaire avait triomphé, ils auraient été exterminés et leurs traditions éradiquées.

Car, comme le rappelle à juste titre Tamburri, Gregorio Marañón a posé les termes du choix en 1936 :
Éstos son los términos exactos del problema. Una lucha entre un régimen antidemocrático, comunista y oriental y otro régimen antidemocrático, anticomunista y europeo, cuya fórmula exacta sólo la realidad española, infinitamente pujante, modelará.
« Voici les termes exacts du problème. Une lutte entre un régime antidémocratique, communiste et oriental, et un autre régime antidémocratique et européen, dont l'exacte composition sera la fruit de la vivace réalité espagnole. »



Quelques images de requetes catalans.

¿Franco engañó a los mejores franquistas?



Los requetés, voluntarios carlistas, contribuyeron con todas sus fuerzas a la victoria de Franco en 1939. Un magnífico libro, hijo de la memoria histórica, apunta ahora otra explicación.



Cuando España aún vive la resaca de la funesta ocurrencia de Zapatero, la mal llamada Ley de Memoria Histórica, La Esfera de los Libros está haciendo un esfuerzo editorial de equilibrio, con una auténtica exhibición de profesionalidad y de acierto. Fue primero el excelente volumen fotográfico de Gustavo Morales y Luis E. Togores, que pusieron cara a un mito, La División Azul. Ahora, con diferentes características y contenido pero con la misma brillantez por parte de la casa editora, sale al mercado, tras sus presentaciones en Madrid y en Estella, el contundente tomo de fotografías y de testimonios que firman Pablo Larraz Andía y Víctor Sierra-Sesúmaga.



Hommage aux brigades de Navarre.

Casi mil páginas de fotografías, documentos y testimonios hasta ahora inéditos convierten esta novedad en un éxito seguro, porque nadie interesado por el siglo XX español permanecerá indiferente ante un producto tan tentador. Es un regalo que uno puede hacerse o hacer a cualquiera que, emparentado o no con carlistas, quiera saber y sobre todo ver algo más sobre unas gentes que fueron parte esencial de la historia de España durante algo más de un siglo y que, después del franquismo, han desaparecido de entre los protagonistas de la historia reciente. Unas gentes –los carlistas, los tradicionalistas y, armados, los requetés- sobre las que en definitiva faltaban y faltan una investigación y una divulgación novedosas y sustanciosas (algo en lo que coinciden personas tan distintas como Stanley G. Payne y Hugh Thomas). He aquí, pues, un gran libro no sólo en dimensiones físicas, que también.


Génesis e intrahistoria de un proyecto


Como explica en parte uno de los autores, hace unos cuantos años Jesús María Ibero emprendió la recogida de testimonios orales, con criterio científico y perfil de tesis doctoral, de combatientes carlistas. Mucho antes, por supuesto, de que los autores tuviesen este interés; abandonada la investigación, los testimonios no fueron perdidos. Después, Javier Ugarte realizó efectivamente su trabajo de investigación a partir de otros testimonios, aunque con un estilo poco accesible para el público en general y con el doble sesgo de centrarse sólo en combatientes requetés y sólo de la "nueva Covadonga insurgente" .

La verdadera raíz de esta recopilación de testimonios está en una iniciativa de Alfonso Bullón de Mendoza, orientada a la recopilación de testimonios de excombatientes de todo el bando nacional de la guerra civil, precisamente en el momento en el que por imperativos de la edad su número disminuía rápidamente y en el que el acoso a su memoria crecía desde el Estado zapaterista. De esa iniciativa científica surgió un grupo de investigación dirigido por el profesor José Luis Orella Martínez, que específicamente quiso evitar cualquier sectarismo ideológico (se trató de recoger testimonios de combatientes de todos los matices del bando nacional) y regional (se apuntó a todas las regiones de España). Aquella iniciativa, que apoyó en su inicio Ignacio Hernando de Larramendi, contó con la inapreciable aportación de los trabajos previos de Jesús Ibero y con un cuestionario científico a seguir en la medida de lo posible.

La respuesta fue desigual, como lo eran lógicamente la cualificación y la dedicación de los en diversa medida colaboradores. Veteranos excombatienes prestaron o negaron su colaboración, según los casos, como lo hicieron las distintas organizaciones que los reúnen a ellos y a sus colaboradores y continuadores. Entusiasta fue al parecer, de palabra, la respuesta de algunos grupos carlistas, aunque en definitiva las colaboraciones concretas, prácticas y eficaces vinieron más de auténticos caballeros como Alfonso Carlos Fal Conde, Alberto Ruiz de Galarreta o Javier Nagore Yárnoz (por referirnos sólo al ámbito "requeté", que aquí nos ocupa) .

Lo cierto es que la iniciativa de Bullón y Orella necesitaba más tiempo y sobre todo más recursos y personal capacitado. No los tuvo y parecía destinado a aplazarse pese a los abundantes pasos dados. Ignacio Hernando de Larramendi, con su apoyo material y moral, resucitó años después la iniciativa, probablemente aconsejado para hacerlo y con la vocación que en definitiva ha tenido: un libro para todos los públicos, con testimonios exclusivamente carlistas. Al médico Pablo Larraz Andía –que sin duda siempre pudo contar con el aval y el consejo de su suegro, el profesor Ignacio Olábarri, además de su propia tesis de historia hospitalaria- se unió la eficaz colaboración de Víctor Sierra-Sesúmaga, que aportó especialmente novedosísimos testimonios gráficos. El resultado es el que tenemos ante nosotros, en el que pesan mucho por su calidad superior los testimonios reunidos por Jesús Ibero, que habría merecido, si hubiese tenido tiempo y ganas para ello, ser uno de los autores.

¿Una conclusión científica o un anticipo?

El libro de Larraz y Sierra-Sesúmaga no es ni pretende ser un libro de historia como tal. El contenido historiográfico, analítico, se reduce al prólogo y al epílogo, donde dos historiadores anglosajones buenos conocedores de España –y Payne, gracias a nuestro llorado Javier de Lizarza, también de Navarra- exponen sus ideas sobre el papel contemporáneo del carlismo y de los carlistas. Es un libro depurado de toda referencia directa a combatientes nacionales de origen no carlista (un libro, por tanto, "de parte"); aun dentro de éstos no están todos los testimonios de requetés originalmente disponibles, y dentro de los utilizados no está todo el contenido de sus testimonios.

Es evidente que, para acompañar los testimonios de fotografías y no hacer el precio prohibitivo incluso con los apoyos de Larramendi y de Mapfre, era necesario concentrar los materiales. Esa concentración explica los expurgos acumulados que se acaban de citar, y es normal. Para alcanzar esta calidad gráfica y material era imposible contar absolutamente "lo que nos contaron, como nos lo contaron". No hay vergüenza alguna en ello, no debe haberla. Convendría, es más, señalar dónde ha habido que meter las tijeras para evitar equívocos sobre por qué se ha recurrido a ellas.

Uno puede hacer, por ejemplo, un libro sobre los requetés evitando el testimonio de don Javier Nagore o relegándolo a la web. Es una opción perfectamente legítima, porque por alguna parte hay que cortar, pero es bueno decirlo porque si no puede parecer que se hace por evitar su análisis –que no es precisamente único- de la presencia carlista en la España franquista. Se pueden retocar las palabras de los entrevistados, pero conviene decir cómo y dónde, porque el riesgo es si no crear la impresión de una reelaboración en ciertos puntos no ya del cómo sino del qué, además de dejar un regusto extraño entre los conocedores de la España rural de ayer.

El problema de la falta de trabajos generales sobre el carlismo, e incluso sobre la base social del franquismo en general, es que las carencias pueden convertirse en errores. Lo de menos es que por ejemplo, sin duda por abreviar, en el testimonio de Nemesio Andía –abuelo de uno de los autores- se abunde en algunos nombres y se eviten otros, tan singulares como los de su primer patrono en el comercio o el de su empresario en 1936, que resultó ser tan carlista como él hasta el punto de salir voluntario de su pueblo con él. Un caso entre otros. Sin duda en otro orden de cosas es una pena no tener tampoco el testimonio siquiera indirecto de Fulgencín Ayesa, que habría añadido aún más color a las vicisitudes de la columna Tutor. Es probable que las palabras de un hombre de la formación de Gonzalo Lacalle Leloup no hayan sido literalmente las mismas. Y así sucesivamente. Lo verdaderamente peligroso de tener que poner límites a un trabajo así es que parezca ideológicamente encasillado… como si sólo hubiese carlistas y sólo de un cierto tipo en aquella España, hasta el punto de llamar (véase la magnífica foto de falangistas navarros en la página 418) "soldados nacionales" a todos los que no respondan al patrón predefinido.


A la búsqueda de la verdad sobre los "eternos perdedores"


Seguramente lo mejor sea, para disfrutar plenamente este magnífico regalo, recordar que los requetés, en toda España, "salieron a la guerra sin pedir nada a cambio". Y que no estuvieron solos. La guerra civil de 1936 no fue una "cuarta guerra carlista", porque los carlistas no se alzaron por su Rey (que por cierto perdieron antes de terminar el año, y sin él siguieron) y su programa específico, sino contra una situación que media España, mucho más amplia, consideraba como ellos insostenible. No eran nostálgicos de Lácar, sino hombres y mujeres de su tiempo, coherentes con sus ideales, unidos a otras personas que no los compartían, incluyendo a los parientes del Cojo de Cirauqui. La deriva soviética de la República frentepopulista, la lucha armada de clases, el proyecto revolucionario socialista y comunista, el terrorismo anarquista, el anticlericalismo brutal, hacían que, al menos para la mitad de los españoles –incluyendo a los requetés- la única opción en el verano de 1936 fuese alzarse "contra algo", y en todo caso por unos mínimos por todos compartidos (el orden, el respeto a la Iglesia, la propiedad y, obviamente, el patriotismo) .

Tenemos entre las manos un testimonio nuevo y estupendo de una España que ya no existe. Es, potencialmente, un instrumento para que tanto el historiador como el lego la conozcan mejor. Pero uno y otro se equivocarán si creen poderla juzgar con los criterios y tabúes de 2010. Stanley G. Payne nos ha dado para esto excelentes consejos en otros casos, y conviene no olvidar su criterio. Según Jaime Del Burgo Torres, "la sublevación militar de Franco habría fracasado de no haber intervenido los Requetés". Seguramente sea cierto, pero no lo es menos que los requetés solos y con su solo programa no habrían entrado en Madrid en 1939, y seguramente ni en San Sebastián en septiembre de 1936. El hecho es que los requetés, con los bastante más numerosos y no menos desordenados falangistas, con los muy numerosos miembros de la JAP, con los más escasos de Renovación Española y con una masa inmensa de no afiliados a los que unía el rechazo a la España liberticida de Azaña, Prieto y Largo Caballero, ganaron la guerra. Y es más, durante ella subordinaron sus peculiaridades a la victoria común, como en definitiva hicieron todos los demás en torno a Franco. El jefe del Estado no engañó a ninguna de las partes, ninguna de ellas fue derrotada, cosa distinta es que algunos líderes de unos y otros tuviesen proyectos distintos para la posguerra. Pero ésa fue ya, en todo y por todo, obra de Franco, en lo bueno y en lo malo.

No se reelabora –y no lo hacen los autores de este libro, pero puede hacerlo un lector desprevenido- el pasado al gusto del presente. El carlismo quería, como programa máximo, la monarquía tradicional con todas sus consecuencias; un plan minoritario en la España de 1936 aunque con su propia masa de fieles: una parte nuestros requetés, ya que muchos se convirtieron en tales sólo al llegar la guerra. El carlismo estuvo dispuesto, entonces y mucho antes, a llevar la violencia a la política; no se trataba precisamente de una fuerza pacifista, ni pretendió serlo, y el requeté se entrenó militarmente desde mucho antes de la guerra y del Frente Popular, como muchas fotografías del libro reflejan. Por cierto que tampoco tuvo ningún pudor antitotalitario en recibir ese entrenamiento en la Italia fascista, y en beneficiarse de armas y de dinero que de allí vinieron, como testimonios de personas vivas o muy recientemente fallecidas acreditan. El pasado no es una película de "buenos" y de "malos", y mucho menos cabe definir a los "buenos" décadas después según la corrección política o la comodidad del presente. Los requetés merecían este libro y merecen ser conocidos mejor, precisamente para no dar por buenas fantasías póstumas de requetés antifranquistas. ¡Lo siguiente sería creerlos demócratas, socialistas autogestionarios o acusar a Franco de la existencia de los nacionalismos! Bonito quizá, pero incierto, y las grandes familias de raigambre tradicionalista lo niegan tanto como los supervivientes lúcidos de toda clase y condición.

Ganaron la guerra, y contribuyeron a construir la paz de Franco. Descontentos algunos a la espera de su programa máximo, sin duda, pero eso no era un factor político relevante en 1936 aunque pudiese serlo décadas después. Por lo demás, ¿alguien imagina en pleno siglo XX, en un país que no fuese la España de Franco, una recepción más amplia del ideario tradicionalista en la construcción de un Estado Nuevo? Gracias a Zapatero hemos tenido que recordar que la "memoria" sólo es una parte de la verdad, y aunque es bastante más que una colección de restos materiales del pasado (fetichismo tanto menos explicable cuando no tienen relación familiar real con uno mismo) sigue sin ser historia. No sería bueno olvidar aquella España, pero tampoco lo sería recordar sólo una parte de ella o hacerlo a nuestro gusto de hoy. En todo caso, desde la princesa de Beira a esta parte para los verdaderos requetés han importado más los principios vividos que la parafernalia material y que la imagen dada.

La única crítica a este libro, en definitiva una cuestión menor, es precisamente un cierto tono más presente en sus presentaciones públicas que en su texto, que es la tentación de intentar alejar las vidas y las muertes de los requetés de 1936 de la España que estaban defendiendo y construyendo con las armas. Los testimonios dejados en su literalidad, las mismas fotos vistas como son, reflejan algo muy distinto a un pre-antifranquismo o a una mohína indiferencia nostálgica: los "eternos perdedores" luchaban con y por Franco, aunque esto después haya pesado a manipuladores como el Carlos Hugo de los tristes destinos (y del museo de Estella). El magnífico fresco de este libro en sí mismo implica la exigencia de una investigación científica futura y de una ampliación al resto de aquella España ignorada por la ley actual, en parte ya posible con los testimonios orales no carlistas o carlistas incómodos aquí descartados. En todo es una confirmación de lo anunciado por alguien que carlista no fue jamás, Gregorio Marañón: "Éstos son los términos exactos del problema. Una lucha entre un régimen antidemocrático, comunista y oriental y otro régimen antidemocrático, anticomunista y europeo, cuya fórmula exacta sólo la realidad española, infinitamente pujante, modelará." Allí estaban sin dudas los requetés, nunca solos. Mírenlos a la cara en el libro y pregúntenselo.

Pour en savoir plus


Voir le compte-rendu publié par l'ABC, ici.

Un entretien de l'auteur sur les ondes de la Cope dans Estrella polar, le programme vedette de la chaîne, l'un des rendez-vous de la nuit espagnole, au micro de José Javier Esparza, ici.

Dans les colonnes du Diario de Navarra, ici.

Dans la Razon, ici.

Un entretien des auteurs pour Intereconomia, ici.

lundi 31 mai 2010

Les vertueux n'ont pas le cul propre

La condamnation de Luis Miguel Cuervo fait la une de la Gaceta, le petit journal libéral qui monte, qui monte…

Pour monter au cocotier, il faut avoir le cul propre.

Ce proverbe tropical aurait dû davantage inspirer Luis Miguel Cuervo, un des paladins de la défense du juge Garzon et un grand pourfendeur des « crimes franquistes ».

A la tête d'une des premières associations dites de la « Mémoire historique », il a largement contribué à raviver les plaies nées de la dérive stalinienne du Front populaire espagnol qui a cherché à prendre le pouvoir en Espagne en 1934 par un soulèvement infructueux puis à partir de 1936 en transformant sa majorité parlementaire en tyrannie à la sauce marxiste.

Ce juste parmi les justes pour la presse et les télévisions gouvernementales, vient d'être condamné par un tribunal de Guijon pour s'être enrichi aux dépends de sa proppre association sacro-mémorielle : « Todos los nombres ».

Non seulement il s'est payé des voyages d'agrément grâce aux fonds de l'association, mais il a augmenté son patrimoine en louant le siège de « Todos los nombre » à une entreprise liée à son épouse. Enfin, il s'est emparé d'une base de données d'une valeur de 300 000 euros élaborée par des universitaires locaux.

Ce sont des membres du conseil d'administration de l'association dévalisée qui avaient porté plainte après avoir détecté des irrégularités comptables dans le but de percevoir des aides publiques.

Il y a fort à parier que cette information ne sera guère relayée par la presse gouvernementale, la seule que lisent les correspondants français en Espagne, de France Inter à l'AFP en passant par le Figaro.

jeudi 27 mai 2010

Ces républicains qui ont choisi Franco

Gregorio Marañón, un républicain qui a choisi Franco.

A lire la presse et la télévision progouvernementales en Espagne, on en retire l'impression que le soulèvement militaire et social de juillet 1936 contre le Front populaire n'a reçu l'apui que de l'Eglise, d'une partie du corps des officiers et d'une poignée de groupuscules d'extrême droite fascisants.

Ce révisionnisme bon marché ne résiste pas à l'examen.

A l'heure de faire un choix, la fracture politique entre les Espagnols a traversé tous les milieux. Des catholiques réactionnaires ont choisi de soutenir la coalition marxiste tout comme des républicains libéraux se sont ralliés à Franco.

Certes, les catholiques du Parti nationaliste basque ont changé de camp dès qu'ils ont compris que Franco allait remporter la guerre. Ce fameux épisode de la « trahison de Santoña » a été résumé par le publiciste Pio Moa ou par l'écrivain Jon Juaristi.

En revanche, les libéraux ralliés à Franco n'ont pas changé de camp en chemin, bien au contraire. Pourtant, dans l'exposition consacrée à Gregorio Marañón à la Bibliothèque nationale de Madrid cet épisode passe inaperçu.

Or cet écrivain, qui a beaucoup fait pour abattre la monarchie et instaurer un régime républicain en Espagne, a été un des plus ardents défenseurs du soulèvement nationaliste contre le Front populaire.

Le journal numérique El Manifiesto a mis en ligne l'essai de Gregorio Marañón « Libéralisme et communisme » qui est un des meilleurs argumentaires en faveur de la rebélion. Cet essai fut traduit et publié à Paris par les éditions Sorlot (Libéralisme et communisme. En marge de la guerre civile espagnole, Sorlot, 1938).

Pour récupérer le texte de l'article, cliquer sur le lien ci-dessous ou ici.

Cuando los liberales apoyaban a Franco


Mucho nos complace ofrecer a nuestros lectores una auténtica primicia histórica: el ensayo de Gregorio Marañón titulado "Liberalismo y comunismo", el cual constituye uno de los más clarividentes análisis de lo que se jugaba en el conflicto fraticida que, de 1936 a 1939, asoló a España. El opúsculo es muy difícil de encontrar, pero "El Manifiesto" lo pone gustoso a su disposición.
Está a punto de clausurarse en la Biblioteca Nacional una exposición dedicada al médico y escritor Gregorio Marañón con motivo del cincuentenario de su fallecimiento en Madrid. Ha sido realizada por la Sociedad Estatal de Conmemoraciones Culturales y la Fundación Gregorio Marañón; el comisario ha sido el historiador Juan Pablo Fusi. En la España de ZP y de la memoria histórica, en la que el pasado se reconstruye como un juego del Lego, esta exposición es un juego de trampantojos. Marañón fue uno de los intelectuales que más hicieron por traer la República… y la exposición fue inaugurada por el nieto de Alfonso XIII. Marañón apoyó a los sublevados en julio de 1936, hasta el punto de que su hijo combatió como voluntario en el Ejército del general Franco, pero se intenta atenuar su decisión con un supuesto apartamiento del régimen. Marañón regresó a España en 1942, aunque en el folleto oficial se trata de endulzar el hecho con una invocación a “los tristes años de la Dictadura franquista”.

Tal como han escrito Gregorio Marañón Bertrán de Lis y Antonio López Vega en el Diccionario Biográfico Español de la Real Academia de la Historia, Marañón, refugiado en Argentina, “apoyó al bando nacional con artículos como Liberalismo y comunismo (1937), en donde se percibe su visión de la guerra civil como una lucha entre el comunismo y el anticomunismo, lo foráneo y lo español”. Para muchos, este texto es la mejor justificación del Alzamiento. Como se trata de un ensayo difícil de encontrar, El Manifiesto lo pone a disposición de sus lectores. Todo sea por la memoria histórica.

He aquí algunas de sus principales frases:

“Mas lo que no admite duda es que las profecías de las derechas extremas o monárquicas que se oponían a la República se realizaron por completo: desorden continuo, huelgas inmotivadas, quema de conventos, persecución religiosa, exclusión del poder de los liberales que habían patrocinado el movimiento (…), negativa a admitir en la normalidad a las gentes de derecha que de buena fe acataron el régimen.”

“El liberal español unía al defecto común a todos los liberales del mundo, a saber, una ceguera de colores que sólo le permitía ver el antiliberalismo negro, pero no el rojo: la vieja tradición anticlerical.”

“La sublevación de Asturias en octubre de 1934 fue un intento en regla de ejecución del plan comunista de conquistar a España. (…) El movimiento comunista de Asturias fracasó por puro milagro. Pero dos años después tuvo su segundo y formidable intento.”

“… el liberal sigue creyendo que Rusia es el país del progreso y de la libertad, casi la Meca del liberalismo.”

“… por los días del Frente Popular, un profesor socialista, que pocos años antes era el ídolo de los estudiantes, daba ahora sus lecciones –y no siempre podía darlas– entre la hostilidad de su auditorio; y me confesó que el 90 por 100 de sus alumnos eran fascistas.”

“Aunque en el lado rojo no hubiera un solo soldado ni un solo fusil moscovitas, sería igual: la España roja es espiritualmente comunista rusa. En el lado nacional, aunque hubiera millones de italianos y alemanes, el espíritu de la gente es, con sus virtudes y sus defectos, infinitamente español, más español que nunca.”

“Si el lema de ‘Arriba España’, que hoy gritan con emoción muchos, muchos que no son ni serán fascistas, lo hubieran adoptado los del bando de enfrente, el tanto por ciento de sus probabilidades de triunfar hubiera sido, por este simple hecho, infinitamente mayor.”

“Éstos son los términos exactos del problema. Una lucha entre un régimen antidemocrático, comunista y oriental y otro régimen antidemocrático, anticomunista y europeo, cuya fórmula exacta sólo la realidad española, infinitamente pujante, modelará.”

mercredi 26 mai 2010

Les Rouges que la gauche veut oublier

Une fosse contenant les restes de soldats républicains qui embarrasse bien le Parti socialiste espagnol.

Dans une Espagne où la gauche politique cherche à instrumentaliser sa version de la guerre civile pour mobiliser la frange la plus radicale de son électorat, déconcertée par le libéralisme économique de Zapatero, le mythe des fosses communes du franquisme a permis d'attiser le feux des haines entre Espagnols dont se repaît le Parti socialiste.

Malheureusement pour la gauche, les fosses du franquisme se révèlent étrangement bien vides. Quant aux condamnations des Rouges par des tribunaux franquistes elles sont bien difficiles à annuler et les fusillés bien rétifs à la réhabilitation car les juges militaires de l'Espagne nationaliste ont bien fait leur travail dans la majorité des cas. Les attendus sont largement circonstanciés et les exécutés ont payé de leur vie les crimes horribles qu'ils ont commis.

A la différence de la zone rouge, dans la partie du pays sous contrôle de Franco, les exécutions « extra-judiciaires » ont été rares, concentrées dans les premiers jours du soulèvement. C'est une des raisons pour lesquelles les « tueurs » franquistes sont peu nombreux, à l'inverse de ceux du Front populaire où le moindre milicien s'arrogeait un droit de vie ou de mort sur les suspects de droitisme ou de catholicisme.

Le gouvernement socialiste est bien embarrassé par la fosse commune de Rubielos de Mora où reposent les restes d'une quarantaine de soldats républicains. Il ne devrait pas car, faute de fosses, le moindre petit trou garni d'ossements devrait être le bienvenu.

L'ennui est que ces Républicains ont été fusillés par le Front populaire le 20 janvier 1938 quand la brigade 84, durement étrillée par les Nationalistes pendant la bataille pour Teruel, a refusé de retourner au front.


Robert Capa photographié en Chine en 1938 perché sur un char japonais détruit par les Chinois.

Cette unité du Front populaire avait fait l'objet d'un important reportage photographique de Robert Capa dont les négatifs ont été retrouvés voici peu. Cette heureuse coïncidence conduit la cinéaste mexicaine Trisha Ziff à réaliser un film qui se base à la fois sur les photos, l'exhumation et les souvenirs des familles des victimes.

Voici comme présente l'affaire le quotidien ABC :

La exhumación de los cadáveres de la fosa de Rubielos Mora comienza en junio

Zaragoza, 21 may (EFE).- Los trabajos de exhumación de los cadáveres de los 46 fusilados republicanos enterrados en una fosa común en el término municipal de Rubielos de Mora (Teruel) comenzarán el próximo mes de junio bajo la expectación de los familiares.
Así lo han confirmado a EFE fuentes de la Sociedad de Ciencias Aranzadi, encargada junto a la empresa Cóndor Georadar de realizar las labores de localización de esta fosa después de que lo solicitaran dos de las familias de los republicanos fusilados.
Las inspecciones que se iniciaron el pasado mes de junio permitieron localizar en octubre esta fosa en el paraje "Piedras Gordas", situado a unos tres kilómetros de Rubielos de Mora, en la que 46 republicanos de la brigada 84 fueron fusilados por sus propios mandos al negarse a obedecer sus órdenes el 20 de enero de 1938.
Después de meses de trabajo, un equipo de veinte profesionales llevan a cabo estos días las labores de prospección y delimitación exacta de la fosa para poder empezar la exhumación en el mes de junio, han explicado fuentes de Aranzadi.
Estos trabajos han despertado el interés de la directora mexicana Trisha Ziff, quien se trasladará este fin de semana hasta la fosa común para filmar las intervenciones e incluirlas en un documental.
Una vez exhumados los restos de los fusilados se trasladarán al laboratorio que la Sociedad Aranzadi tiene en San Sebastián, donde serán examinados para entregarlos después a los familiares de las víctimas.
El avance de los trabajos ha sido acogido con expectación entre los ciudadanos del pueblo y las familias de los fusilados que ven como después de tantos años van a poder enterrar debidamente a sus familiares.
En un primer momento, sólo dos familias solicitaron que se iniciara la localización de esta fosa, motivadas por el libro "Si me quieres escribir" de Pedro Corral que narra esta trágica historia, pero conforme han avanzado los trabajos se han unido hasta seis familias más procedentes de Teruel, Castellón y Valencia.
Una de las familiares, Conchi Esteban, nieta de uno de los fusilados, Anacleto Esteban Mora, original de Villarqemado (Teruel), ha transmitido a EFE su satisfacción por el desarrollo de los trabajos que pondrán fin a años de búsqueda para lograr dar sepultura digna a su abuelo.
"Al leer el libro de Pedro Corral empecé a investigar. Fui al pueblo y pregunté a los vecinos que me iban contando lo que sabían.
Después me puse en contacto con Aranzadi para que guiaran la búsqueda", ha comentado.
Una vez que los cuerpos estén identificados las familias de los fusilados se sentarán para decidir si los entierran a todos en el cementerio de Rubielos de Mora o los trasladan a sus lugares de nacimiento, ha manifestado.
Todavía hay muchas familias que no han reclamado los cadáveres, pero Esteban confía en que lo hagan en los próximos meses motivados por los resultados de la investigación. EFE

lundi 3 mai 2010

Carrillo démasqué


Le criminel contre humanité Santiago Carrillo, qui coule des jours paisibles en Espagne grâce à la loi d'amnistie que ses amis de la gauche espagnole contestent, a fait l'objet d'un remarquable essai biographique sous la plume du journaliste et essayiste José Javier Esparza.

L'auteur vient d'accorder un excellent entretien à Manuel R. Ortega pour le Semanal Digital.

"Zapatero está explotando a un nonagenario como Carrillo"


Con "El libro negro de Carrillo" ha deconstruido al ex dirigente del PCE, expulsado por éste mismo partido y sobre el que recaen responsabilidades de sangre, incluso de sus camaradas.


Hay que tener mucha personalidad para enfrentarse a uno de los tótems de la nueva izquierda zapateril y, además, portar un parche como el suyo. José Javier Esparza, director de La Estrella Polar, ha puesto negro sobre blanco una síntesis demoledora sobre Santiago Carrillo. Un personaje que, en realidad, es el reflejo de una época y de una ideología plagada de muertos. Y es que Esparza, un Blas de Lezo de la cultura, deja las cosas muy claras.

- ¿Cómo y por qué ahora un libro sobre Santiago Carrillo?

- En realidad la idea nació después de aquella célebre, la de los buenos y los malos, en la que la gente fue a homenajear a una persona que había trabajado por la Transición y se encontró con que se glosaba a un Carrillo que él mismo había dejado atrás, el de la Guerra Civil y el exilio. A partir de ese momento la figura de Carrillo en la vida pública cambió radicalmente. Hasta entonces todos lo habíamos reconocido como el hombre que renunció a ciertas cosas -por supuesto, por propio interés, aunque no dejaba de ser una renuncia- y aceptó la bandera bicolor, la Monarquía, la Constitución... Pero el Carrillo que reapareció fue justo el que todos los españoles habían dejado atrás. Lo cual hacía preciso volver a recordar lo que mucha gente había olvidado: cuál es la trayectoria política real de Santiago Carrillo.

- ¿Y a qué cree que responde ese cambio?

Lo que creo es que un Gobierno particularmente irresponsable, que no tiene más modelo económico, político o social que el nihilismo, para mantener su poder necesita dividir a la sociedad y alinear a la parte que le respalda en torno a elementos afectivos, irracionales, como es un pasado recreado virtualmente y, dentro de ese pasado, el de Carrillo, que es un mito vivo. Diciéndolo en plata, y con dolor: creo que Zapatero está explotando sentimentalmente a un nonagenario para cimentar su propio proyecto, que es meramente de mantenerse en el poder.

- Acaba de hablar del pasado de la izquierda y de Carrillo. Usted cuenta en su libro los aspectos más oscuros de la historia del PCE, que es gran parte la propia historia de Carrillo: ¿Por qué siempre se pasa de puntillas sobre estos asuntos? ¿No es curioso que IU, y el propio PCE, hablen de víctimas y memoria y ellos mismos ni siquiera hayan pedido perdón a las que ocasionaron, incluidas las de su propia gente?

- Exactamente. Hay que recordar una cosa que parece haberse olvidado: el PCE expulsó a Carrillo en 1985. Carrillo representa una cosa tremenda, y no por él como persona, sino por la etapa que le tocó vivir: el máximo representante del totalitarismo comunista español. Como lo representa, en Europa, muchos millones de personas que vivieron aquello en primera persona. Pero la izquierda española tiene un verdadero problema: carece de horizonte, necesita reactivarse con una memoria sentimental que tiene mucho de falsa. ¿Qué le pasa a la gente que está ahora en torno a IU-PCE? Pues que son un personaje en busca de autor. Harían muy bien en releer a sus propios clásicos. En El libro negro de Carrillo la mayor parte de la documentación está obtenida de fuentes comunistas: Fernando Claudín, Jorge Semprún, Gregorio Morán, Enrique Líster... Son ellos quienes han hecho la autocrítica de la izquierda española, y muy bien hecha. Autocrítica que la izquierda actual parece haber olvidado. Tantos años de totalitarismo no pasan impúnes y en la izquierda española han dejado su huella.

- En su libro dice que Carrillo confiesa en sus Memorias su "fe en Stalin". Recientemente, en declaraciones a un medio de comunicación, ha afirmado que el gran error del comunismo fue el estalinismo porque era un "capitalismo de Estado". ¿Por qué, y sabiendo que fue uno de los periodos más brutales de la URSS, los dirigentes comunistas siempre le achacan la culpa de todo a Stalin como si tras su muerte no hubiera continuado la represión?

- Eso forma parte de la propia liturgia comunista que tras su muerte responsabilizó a Stalin de sus errores. El comunismo siguió siendo lo que era. Es verdad que con menos muertes, aunque con sanatorios psiquiátricos y Gulag. Y es que esa ideología es un fe irracional. Pretendiéndose científica, en realidad es una superchería, una religión de sustitución. Dentro de la misma, y puesto que el dios no puede ser malo, tiene que serlo el oficiante, en este caso Stalin. Es una filfa ideológica porque el comunismo ha sido lo que ha sido. Pero siempre habrá gente dispuesta a comulgar con ruedas de molino, y esto es lo que lo hace singularmente patológico: que aún teniendo ante la vista sus efectos sanguinarios se sigue negando cuál es el origen de los mismos.

- Hablando de represión y de Carrillo, es inevitable sacar la cuestión: Paracuellos. ¿Cuál es el estado de esa cuestión?

- Se sabe prácticamente todo. Lo único que falta por conocer de la masacre es quién dio la orden material. Se sabe que fue instigada por Moscú y la Komintern a través de algunos de sus agentes en España. Se sabe que los ejecutores no fueron sólo los comunistas, sino que incluso antes, el gobierno del Frente Popular, a través del ministro Galarza, que era socialista, ya había hecho planes al respecto. Por lo demás, pocas vueltas hay que darle. Fue el mayor exterminio por razones políticas de la Guerra Civil española. Curiosamente, Carrillo sigue diciendo que él no tuvo responsabilidad alguna. Nadie se lo puede creer, sobre todo desde el momento en que existen en los archivos soviéticos telegramas como el de Dimitrov o las actas de la Junta de Defensa de Madrid, en las que se elogia a Carrillo por haber ejecutado esa acción. Creo, después de estudiar el asunto varias veces, que la tesis que más se acerca es la de Antonio Elorza: una orden de la Internacional Comunista. Respondió a una táctica claramente leninista y a dos miembros del PCE, Carrillo y Cazorla, les correspondió haberla ejecutado.

- Cuando a Carrillo se le saca el asunto de Paracuellos, la izquierda responde desacreditando la masacre y asegurando que las acusaciones son "fascistas"... Pero nunca se habla de la represión interna del PCE...

- Es algo que he tratado de subrayar porque es lo definitivo. Uno puede entender que en una guerra civil se aniquile al enemigo. Es una barbaridad pero responde a la condición humana. ¡Pero que uno liquide sistemáticamente al amigo ya es otra historia! El PCE, con Carrillo siempre detrás, ejecuta sus grandes purgas internas a partir de 1944 y sigue con ellas hasta bien entrados los años 50. Y siempre con Carrillo como responsable del Partido. Esto da la medida de que el problema no era él sino el comunismo. De hecho, a mí Carrillo me interesa en la medida en que representa una época, una ideología, el tiempo del estalinismo.

- Ha hablado de grandes purgas internas a partir de 1944. ¿Cuáles fueron?

- Puede decirse que fueron tres oleadas represivas terribles, con muchos muertos. La primera tuvo lugar en 1944 sobre los monzonistas, el aparato clandestino del PCE que había montado Monzón en la España de Franco. Luego vino otra sobre los disconformes con la línea del Partido, como sucedió con Joan Comorera, líder del PSUC, que tuvo que huír de Francia y refugiarse en España porque prefería ser capturado por la Policía franquista. Ésta, por cierto, lo detiene tras ser delatado por sus propios compañeros del PCE y lo mete en la cárcel, donde morirá. Más tarde vino la purga sobre los jefes del maquis cuando el PCE quiere desmantelar la guerrilla. Algunos se negaron y Carrillo aprobó el envío de sicarios que los asesinaron in situ. En fin, unas historias tremendas y que sólo cabe concebir dentro de la lógica del estalinismo.
- ¿Ha pedido Carrillo alguna disculpa por estos asuntos?

- Con la boca chiquita. Él tiene un planteamiento teórico según el cual es una persona de carne y hueso como los demás. Cometido el error, pide perdón y elude cualquier tipo de arrepentimiento porque ese es un concepto cristiano que no cabe dentro de su visión de las cosas, y seguramente tenga razón. Carrillo no se siente culpable. Es un militante de un movimiento que edificó sobre la muerte la base de su poder, y se entiende que no quiera pedir perdón porque él hizo lo que juzgaba correcto. Eso es precisamente lo pavoroso: que esa ideología lleva a aceptar que la muerte del prójimo, amigo o enemigo, forma parte del proyecto.

- Oiga, pues hasta "intelectuales", entre comillas, como Terelu Campos y Jorge Javier Vázquez han salido en defensa de Carrillo, es de suponer que por darle a usted una colleja por sus críticas a "Sálvame". Visto lo visto, ¿qué les diría a estos dos personajes?

- A estos dos personajes no les diría nada porque no tengo gran cosas que decirles. Pero sí le diría algo a la izquierda española: jamás van a ser capaces de conseguir ofrecer un horizonte sensato mientras no tenga el valor de repasar su historia real. Y sobre todo mientras no sea capaz de ver que la España de ahora y la de Carrillo no tienen nada que ver. Pretender mirar a la España de hoy con lo ojos de los años 30 es como ver la Nueva York de hoy con los ojos de 1550. Esa reflexión, ojo, ya la hicieron sus mayores. Ahora estamos viviendo un proceso de involución que tal vez tenga que ver con que se concede cualidad de portavoz a gente como estos dos personajes que acabamos de citar.
- Y lo curioso es que según los canones de esa ideología, una "pequeño burguesa" como Terelu y alguien con la orientación de Vázquez estarían en el Gulag...

- Lo estarían, efectivamente. Además Terelu no es una "pequeño burguesa", ¡es una burguesa con posibles! Pero daigual, ya digo. El fondo de la izquierda ya no es social, sino esencialmente emotivo y mítico. Quieren levantar una bandera que lave la mala conciencia, y dentro de ella los ricos, ¡sobre todos los ricos!, también se reconocen para justificar su propia posición...

- Otra cosa curiosa. En la rueda de prensa en que Carrillo presentó su último libro, fue preguntado sobre el suyo, señor Esparza, a lo que respondió asegurando que eran todo mentiras. Lo llamativo es que todavía no había podido leerle porque no había sido distribuido. ¿No cree que parece haber un muro de verdad oficial y propagandística contra el que las versiones que se sale de la misma van a estrellarse?

- Eso existe, claro, pero veo que ese muro acaba perforándose, como ha sucedido, por ejemplo, con Katyn. Al final la verdad se impone siempre. En este caso concreto, la reacción de Carrillo me hizo mucha gracia porque era imposible que hubiera podido leer el libro, ya que aún no había aparecido. Aplicó una respuesta estándar que tiene ante este tipo de situaciones sea cual sea el libro que toque. A mí me interesa subrayar que éste no es un libro contra Carrillo. No tengo nada contra él. Me he acercado a él como podía haberlo hecho al cardenal Cisneros o a Toro Sentado: como un personaje histórico, un hombre de su época.

- Ahora que estos temas han vuelto a estar de moda, ¿por qué se habla de memoria histórica y no de historia?
- Porque con ello se prima la dimensión emotiva sobre la objetiva del hecho histórico. Ahí es donde está el truco. En realidad no se quiere hacer Historia, es otra cosa: la única bandera en que una izquierda sin proyecto puede reconocerse y que sirve como elemento movilizador. Y tampoco olvidemos que en España la izquierda ganó la guerra cultural a finales de los años 60 ante la pasividad del régimen de Franco. Desde entonces ha marcado lo que podía o no decirse, incluida la versión oficial sobre la Guerra Civil. Sin embargo, esa tutela va rompiéndose poco a poco. Hace quince años hubiera sido inconcebible la aparición de libros críticos sobre esta materia, como sucede hoy en día.

Stanley Payne : la gauche espagnole n'a pas encore fait son mea culpa

L'historien hispaniste américain Stanley Payne dans un entretien accordé à l'agence espagnole EFE, considère que les gesticulations de Balthazar Garzon contre le franquisme relèvent d'une blague de mauvais goût. Impitoyable, l'historien rappelle cette contradiction : le juge a refusé d'enquêter sur les crimes contre l'humanité commis par Santiago Carrillo, un criminel bien vivant, au nom de la loi d'amnistie, or il en conteste la validité quand il s'agit d'enquêter sur les crimes commis par des franquistes morts depuis plus de trente ans.

Cherchez l'erreur.

Enfin l'historien insiste sur un scandale de la vie politique espagnole : à l'inverse de la droite, la gauche espagnole n'a jamais demandé pardon pour les crimes commis alors qu'elle était au pouvoir et pour sa responsabilité directe dans le déclenchement de la guerre civile.

Stanley Payne cite notamment l'assassinat du député monarchiste Calvo Sotelo.

Paradoxalement, ce n'est pas la mort tragique de cette homme politique qui a convaincu de nombreux espagnols qu'il fallait se joindre au coup d'Etat en préparation, mais le fait que cet assassinat ait été commis par des fonctionnaires d'Etat.

Cette mort démontrait mieux que mille discours que la légalité n'avais plus cours dans l'Espagne gouvernée par le Frente Popular (le « frente crapular » comme l'écrivait à Paris le quotidien catholique la Croix).


Payne: la investigación de Garzón sobre el franquismo es "broma de mal gusto"


Para el hispanista estadounidense Stanley George Payne, el juez español Baltasar Garzón "no representa a la justicia, sino a la política" y su investigación de los crímenes del franquismo suponen "una broma de mal gusto".

Stanley G. Payne, que acaba de publicar "¿Por qué la República perdió la Guerra?" (Espasa), considera que mientras que la derecha española "ha admitido" los crímenes del franquismo y "sus errores", la izquierda aún "no ha hecho autocrítica".

En una entrevista con Efe, considera que Garzón "se contradice a sí mismo", por que cuando hace años se le pidió la persecución del histórico líder comunista español Santiago Carrillo aludió a una amnistía, "algo que ignoraba cuando quería perseguir a las derechas", y añade que "alguien que se porta así, no representa a la justicia, sino a la política".

Payne en su obra aporta un análisis diferente sobre las circunstancias externas e internas que influyeron en la Guerra Civil española (1936-1939), al considerar que los historiadores españoles "siguen en la vía de la negación freudiana" con respecto a ciertos aspectos de esta contienda.

En este sentido, el escritor, Doctor en Historia por la Universidad de Columbia, lamenta que la izquierda aún hoy "persista en presentar un proceso revolucionario violento", como el que tuvo lugar en la Guerra Civil, como algo "democrático".

En su opinión, mientras que la derecha española ha admitido y reconocido "sus errores", la izquierda "todavía no ha hecho autocrítica", responsabilidad que -dice- tiene pendiente, aunque añade que "la nueva ideología -el buenismo o corrección política- disfraza la realidad".

Un análisis diferente de la República, una atención "equilibrada" al problema de la "guerra de religión", un análisis "objetivo" de la represión, una discusión de todas las dimensiones de las intervenciones extranjeras y una discusión más amplia de su lugar en la historia militar general y en la historia europea son algunas de las novedades que, según su autor, aporta el libro.

Según Stanley G. Payne, el contexto internacional de comunismo y fascismo tras la I Guerra Mundial "exacerbó a las pasiones en España" y supuso el desencadenante de la Guerra Civil, en la que -dice- "no hubo guerra relámpago, sino ataques frontales".

Para el historiador, el asesinato del líder monárquico José Calvo Sotelo en julio de 1936 precipitó de forma clara la sublevación de Franco contra la República, porque aunque la conspiración militar ya estaba en marcha, "era una conspiración débil".

"Muchos más se lanzaron a ella" tras el asesinato de Calvo Sotelo, según Payne, quien asegura que "no fue tanto el asesinato en sí, sino el hecho de que la policía del Estado republicano secuestrara y asesinara a un miembro del Parlamento", algo que -añade- "se creía que indicaba que bajo el Frente Popular ya no existía la menor garantía de la vida".

Entre los principales errores de los republicanos este hispanista cita la revolución, "que desperdició las energías"; la "floja" política militar en las primeras semanas y el hecho de depender de meras milicias; la ausencia de unidad; la no intervención y su dependencia de los comunistas; y el hecho, "muy lógico, de que Stalin no quería arriesgar demasiado".

Además, en su opinión la guerra de la República contra la religión "les hizo un daño enorme", al tolerarse la quema de conventos, las agresiones a los religiosos y a los católicos y promoverse un plan para dar fin a la educación católica".

Para Stanley G. Payne, con la Guerra Civil "toda España perdió, con la excepción de algunos militares y algunos otros que se beneficiaron de la dictadura".

No obstante, la contienda sirvió para que los españoles aprendieran "a largo plazo", y fruto de ese aprendizaje -dice- es el "éxito de la transición".

"Los únicos que representan el espíritu de 1936 son unas pocas gentes en la izquierda junto con algunas figuras de la derecha", asegura Payne, académico de la Real Academia Española de la Historia desde 1987, quien considera que la crispación actual es, en comparación, "poca cosa y meramente un intento de marcar puntos políticos".

Para Payne, "la época de las revoluciones, y de las grandes contrarrevluciones a lo Franco, ya ha pasado".

samedi 1 mai 2010

Les dessous du retour à l'esprit de la guerre civile

Les débats autour des « crimes du franquisme » ouvert par le gouvernement et ses soutiens dans la gauche espagnole n'ont qu'un but électoraliste :


1) faire oublier la crise dans laquelle se trouve l'Espagne et qui résulte pour une bonne part des erreurs du président Gonzales et de sa crasse incompétence.


2) mobiliser en sa faveur toute la gauche médiatique (le syndicat du sourcil, en allusion à un slogan de la campagne socialiste aux précédentes élections) par une radicalisation idéologique.


Mais en choisissant cette voie, il récuse un des fondements du régime né en 1978, celui de la réconciliation de tous les Espagnols par l'oubli de tous les crimes commis avant, durant et après la guerre civile.


L'ancien patron du quotidien conservateur ABC, José Antonio Zarzalejos, vient de publier dans les colonnes du Confidencial un intéresant papier qui développe cette analyse.


Memoria histórica contra amnistía, la involución de la izquierda española


No voy a entrar en el llamado ya como caso Garzón que estimo es, como aquí se ha escrito, sólo una coartada para que determinada izquierda se inyecte en vena un antifranquismo redoblado como reconstituyente de una ideología extrema que camina hacia la postración cuando el país atraviesa por la situación económica y social más delicada de las últimas décadas. Pero sí entraré en la extraordinaria y burda manipulación que algunos sectores están practicando al hilo del encausamiento del magistrado-juez de instrucción de la Audiencia Nacional. Una manipulación sólo posible porque José Luis Rodríguez Zapateroabrió en 2007 con desacierto técnico y esterilidad política la llamada memoria histórica a través de una ley puramente declamatoria que articulaba algunas medidas que bien podían adoptarse mediante disposiciones meramente administrativas.


El ministro de Justicia ya ha anunciado que es conveniente modificar la tal ley a menos de tres años de su entrada en vigor. Pero, sea no una chapuza esa norma, que lo es y que a nadie satisface, ni a sus supuestos beneficiarios, el presidente ha encontrado en el pasado –mal debe estar de ideas y proyectos— una suerte de nueva ideología de depuración supuestamente democrática. Cuando no se ve el horizonte del futuro, se echa la vista atrás. Y eso es lo que está sucediéndole a determinada izquierda en España.

El preámbulo de la Constitución de 1978 fue la Ley de 15 de octubre de 1977 que amnistiaba “todos los actos de intencionalidad política, cualquiera fuese su resultado, tipificados como delitos y faltas realizados con anterioridad al 15 de diciembre de 1976”. Los delitos y faltas conexos con los principales quedaban igualmente amnistiados y “en todo caso” los “de rebelión y sedición”, también “la objeción de conciencia a la prestación del servicio militar por motivos religiosos o éticos”, así como los actos de “expresión de opinión” y, por fin, los delitos “que pudieran haber cometido las autoridades, funcionarios y agentes del orden público, con motivo u ocasión de la investigación y persecución de los actos incluidos en esta ley” y –concluye el artículo 2º de la ley— “los delitos cometidos por los funcionarios y agentes del orden público contra el ejercicio de los derechos de las personas”.

El resto de la ley se extiende en disposiciones que imponen la amnistía en todos los ámbitos y para todas las infracciones: laborales, sindicales y militares. Y ampara la más amplia rehabilitación y reintegración de los derechos conculcados, deja sin efecto las resoluciones judiciales y administrativas que vulneraron esos mismos derechos y entrega a los jueces la aplicación de la ley.O sea, la ley de 1977 fue reconciliatoria, presupuesto de la Constitución de 1978 y, en consecuencia, uno de los pilares de la democracia. Las cárceles quedaron vacías, la oposición antifranquista rehabilitada y todos los efectos jurídicos de las condenas anulados.

Treinta años después, la memoria histórica

De entonces a la ley de Memoria Histórica (26 de diciembre de 2007) transcurrieron treinta años –tres largas décadas— durante los cuales gobernó la izquierda –el PSOE de 1982 a 1996 y, de nuevo, de 2004 hasta el presente—, sin que nadie echase en falta, tras la amnistía, otra medida necesaria para conciliar la convivencia. Tuvo que ser Zapatero el que quiso encontrar en el franquismo o en las cesiones que hubieron de hacerse de forma recíproca en la Transición quien, con sutil revanchismo, removiese los posos de la tragedia.

La ley de la Memoria Histórica es una gesticulación del presidente que busca –y así lo dice la Exposición de Motivos— “fomentar” que no se olvide el franquismo. Y así lo hace condenándolo (artículo 2º), declarando la ilegitimidad de las sentencias y resoluciones de aquella época (artículo 3º) redundando sobre la propia ley de Amnistía, promoviendo una “declaración de reparación y reconocimiento personal” (artículo 4º) que, sin embargo, “no constituirá título para el reconocimiento de responsabilidad patrimonial del Estado, ni de cualquier Administración Pública, ni dará lugar o efecto a reparación o indemnización de índole económico o profesional”.

Tras actualizar determinadas prestaciones –del todo lógicas, por otra parte—, el artículo 11 y siguientes de la ley establece el sistema de “colaboración de las Administraciones Públicas con los particulares para la localización e identificación de las víctimas”. En definitiva: nada, o muy poco, que no pudiera disponerse mediante resoluciones administrativas. El efecto que se pretendía era político: remover los pilares de la Transición retroalimentando la “memoria histórica” y destruyendo el concepto de “memoria compartida” que inspiró la ley de Amnistía aprobada treinta años antes.

Revisar la Transición y ajustar cuentas con los ‘demo-franquistas’

Los resultados del desaguisado aquí están: banderas republicanas en ristre, el discurso memorialista se traduce en la deslegitimación de la propia democracia en la medida en que el Tribunal Supremo –con mayor o menor acierto— encausa a un juez que, considerando que durante el franquismo y, antes, durante la guerra, se perpetró un genocidio y crímenes contra la humanidad, que por su propia naturaleza no prescriben, inicia un camino jurisdiccional sin habilitación alguna para ello (sea esto o no prevaricación, lo dirá el Supremo), apelando a la jurisdicción universal. No se trata, en consecuencia, de la aplicación de la ley de Memoria Histórica lo que defiende esa izquierda que se ha lanzado a la calle y descalifica al TS, sino de tomar la ley como punto de apoyo para zarandear al sistema. Y reinventarse ella misma.

Esa izquierda, al parecer, además de olvidar las brutalidades que también se cometieron en el lado republicano, exige la revisión de la propia Transición y del mismísimo sistema. Y no admite ya a los que en esos ambientes comienza a denominarse como demo-franquistas que serían personajes tales como el recientemente fallecido Juan Antonio Samaranch, el ex presidente Suárez, Martin Villa, Manuel Fraga o el mismísimo Rey, todos ellos personalidades relevantes en el régimen de Franco, pero también decisivos en la llegada y consolidación de la democracia.

Poco les importa que muchos de los que reivindican esa justicia retroactiva -a la que podrían apelar miles y miles de familias de ‘paseados’, recluidos en las checas madrileñas, fusilados y torturados en distintos periodos de la II República y luego durante la contienda civil— fuesen funcionarios que aplicaron su legalidad. Es el caso de fiscales ya jubilados a los que no se conoció indocilidad alguna; gente de las letras que escribió al dictado; actores que se hicieron populares en las postrimerías de la vida del dictador; empresarios que se enriquecieron antes de que el general expirase; catedráticos que elaboraron su obra y su prestigio en las herméticas universidades franquistas sin que les escuchara una queja o una reivindicación. Cuarenta años de franquismo dieron mucho juego hasta para la farsa y la hipocresía de los nuevos antifranquistas, de los “demócratas de toda la vida”.

Zapatero, más Largo Caballero que Julián Besteiro

Ahora que se recuerda a Pablo Iglesias, padre del PSOE, un hombre cabal, quizás la referencia de nuestro presidente del Gobierno –muy lejano a la encarnadura moral y política de Julián Besteiro— sea la de Largo Caballero. Y eso es como para echarse a temblar. Y si creen que exagero, lean atentamente el manifiesto que el sábado pasado leyó Pedro Almodóvar bajo el título “En solidaridad con las víctimas”. Dice entre otras cosas que el caso Garzón “nos devuelve a la noche oscura de los asesinatos” y que el Estado “después de treinta y cinco años de la desaparición del dictador, sigue acusando los efectos del terror indiscriminado al que Francisco Franco recurrió para tiranizar a los españoles (…)”. No hacen falta más comentarios: regreso al pasado…quizá porque el futuro se le escapa a la izquierda y lo comienza a ganar la derecha a la que el radicalismo revisionista le convierte en la opción más sólida y sosegada para restablecer las condiciones políticas, económicas y sociales de un país que no podría resistir cuatro más de zapaterismo.

mercredi 21 avril 2010

Ya hemos pasao

Une petite perle musicale espagnole chantée par Celia Gámez qui date de la libération de Madrid en avril 1939.




Era en aquel Madrid de hace dos años
donde mandaban Prieto y don Lenin
Eran en aquel Madrid de la cochambre, de Largo Caballero y de Negrin.
Era en aquel Madrid de milicianos, de hoces y de martillos y soviet.
Era en aquel Madrid de puño en alto, donde gritaban ¡No pasarán!.
¡No pasarán! decian los marxistas.
¡No pasarán! gritaban por las calles.
¡No pasarán!, se oia a todas por plazas y plazuelas con voces miserables.
Ya hemos pasao y estamos en las cavas
Ya hemos pasao con alma y corazón
Ya hemos pasao y estamos esperando pa ver caer la porra de la gobernación.
Este Madrid es hoy de Yugo y flechas, es sonriente, alegre y juvenil.
Este Madrid es hoy brazos en alto, sin sigos de flaqueza, cual nuevo Abríl.
Este Madrid es hoy de la Falange, siempre garboso, alegre y lleno de cuplés.
A este Madrid que cree en la paloma,
ya hemos pasao, decimos los facciosos
ya hemos pasao gritamos los rebeldes
ya hemos pasao, y estamos en el prado mirando frente a frente a la señá Cibeles.
No pasarán, la burla cruel y el reto
No pasarán, pasquines en las paredes
No pasarán, gritaban por el micro, chillaban en la prensa y en todos los papeles.
¡ Ya hemos pasao!.

mercredi 29 octobre 2008

Criminel en liberté


Santiago Carrillo. Amnistié en 1977 et jamais repenti.

Dernier criminel contre l'humanité encore en vie en Europe (pour des faits antérieurs à la chute du communisme), Santiago Carrillo a été interrogé par El Confidencial sur les dernières initiatives du juge Garzon qui cherche à connaître le sort des « disparus de la Guerre civile ». Rappelons qu'il est très paradoxal de constater que le juge ne s'intéresse pas aux criminels (amnistiés) encore en vie comme Carrillo dont le rôle dans les tueries de cinq mille prisonniers politiques de Madrid (dont de nombreux enfants) à Paracuellos est incontestable (un résumé ici). En 1998, Garzon avait refusé d'enquêter sur ces massacres.


A sus 93 años, Santiago Carrillo aún mantiene una mente capaz de recordar con minucioso detalle los hechos que han marcado su vida y que son también los acontecimientos que han impreso la historia de España durante el último siglo, desde la Revolución de Asturias de 1934, por la que fue encarcelado durante dos años, hasta la aprobación de la Constitución. El histórico líder del PCE acaba de publicar un libro que indaga en las causas de la tan española crispación, cuyos orígenes remonta a la Guerra Civil y a una derecha ligada sustancialmente con la jerarquía católica. Sobre la última iniciativa del juez Garzón, cree, sin embargo, que no se trata “del mejor camino” para reparar la memoria de los fusilados.

¿Cree que tendrá éxito Garzón en su causa abierta contra los crímenes del Franquismo?
No espero gran cosa. Es un error llevar el tema de la memoria histórica a una resolución de jueces: puede ser una especie de carabina de Ambrosio, es decir, que el tiro salga por la culata. Tal como está la magistratura en el país, no se puede hacer uno muchas ilusiones de que vaya a dar una respuesta satisfactoria a este planteamiento. Garzón ha planteado un problema que está en la realidad española y que lo ha planteado él porqué quizá quienes tenían que haberlo planteado antes no lo han hecho. Creo que ése no es el camino mejor, pero comprendo que Garzón haya tomado esa iniciativa.

¿Está usted, en este sentido, decepcionado con la actitud del Gobierno socialista, que no ha llegado hasta el fondo en este asunto?
Pues sí, yo creo que el Gobierno podría haber hecho mucho más. Reconociendo que tiene muchas presiones y es débil desde el punto de vista parlamentario, creo que podrían haber hecho algo más. Lo mejor hubiera sido que el Congreso y el Senado hubieran votado juntos una resolución condenando el Franquismo y diciendo que una sublevación contra un estado democrático no tiene ninguna justificación. A lo que habría que añadir que el Estado debería abrir las tumbas de los fusilados y darles sepultura, así como reivindicar sus nombres.

El PP argumenta que la memoria histórica solo consigue reabrir heridas ya cerradas ¿Pero cree usted que efectivamente lo están? ¿La sociedad española está ya madura para un debate como éste?

Estas heridas no están cerradas por una razón muy simple, porque ahora los familiares de los asesinados han perdido el miedo que les ha tenido callados muchos años, incluso ya con Democracia. Y ahí están pidiendo algo elemental en un país que rinde culto a los muertos, que tiene incluso una fecha al año en la que las familias visitan los cementerios. ¿Cómo se puede negar a dar sepultura cristiana o civil a esas gentes que murieron? Ahora vamos a ver si la sociedad está o no madura para esto. Algunos exageran pidiendo que se publique el nombre de los asesinos. Eso no conduce a nada, porque sus hijos y nietos no tienen ninguna culpa sobre lo que han hecho sus antepasados. Y ellos son quienes van a pagar moralmente las consecuencias de dar publicidad a los nombres, no los que cometieron los crímenes, que ya están enterrados y ya ni sienten ni padecen.

¿Está harto de que le sigan recordando aún la matanza de Paracuellos del Jarama?

Hombre sí, un poco harto ya estoy... Se ha matado a mucha gente por lo de Paracuellos. Hay quienes dicen que habría que sustanciar las responsabilidades de ambos bandos, que en ambos bandos se cometieron barbaridades. Y es verdad, aunque cuantitativamente en el campo franquista son mucho mayores y lo que es más grave, la mayoría se produjeron cuando ya habían ganado la guerra. Los que dicen eso se olvidan de que en tiempos de Franco, las responsabilidades por las atrocidades de los republicanos fueron juzgadas y han sido fusilados centenares de republicanos. ¿Es que a los republicanos hay que juzgarlos y condenarlos dos veces?

samedi 3 mai 2008

2 Mai 1808 : l'Espagne se libère

Evénement très important pour l'hisot0ire de notre temps : le soulèvement espagnol contre l'arrogance napoléonienne.

Le 2 mai 1808, le peuple de Madrid se révolte contre l'occupant français et commence une guerre de libération qui va se poursuivre jusqu'en 1814. Parmi les conséquences néfastes de ce conflit, les guerres civiles entre libéraux (les « francisés ») et conservateurs qui vont, non seulement déchirer la péninsule durant tout le XIXe siècle, mais qui vont aussi susciter les mouvements autonomistes puis indépendantistes parmi les Espagnols des Amériques.

En un sens, la guerre civile espagnole et les mouvements indépendantistes catalan et basque sont également les suites de cette volonté de Napoléon de soumettre un peuple fier à son joug et à l'idéologie révolutionnaire.

Voici quelques minutes d'un documentaire qui explique comment commence et comment s'achève le 2 mai 1808.


dimanche 23 mars 2008

Au secours, ils deviennent fous !

Symboles odieux du franquisme honni ?
Des amateurs rejouent à Bailen la victoire contre les troupes de Napoléon.

Dans son blog, l'écrivain José Vicente Pascual cite un article d'Andrés Cárdenas qui rapporte que récemment, les responsables du collège « 19 juillet » de Bailen, en Andalousie, ont reçu une bien étrange lettre du syndicat des étudiants de Séville. La missive les intimait de changer sur l'heure le nom de leur collège qui « évoque tristement l'époque franquiste où tant de familles ouvrières andalouses ont eu à souffrir d'une cruelle répression ».

Les autorités de la ville de Bailen et le directeur du collège ont répondu au syndicat en expliquant que le nom de l'établissement faisaient référence, non pas au « 18 juillet 1936 », date du soulèvement du général Franco, mais au « 19 juillet 1808 », date de la victoire espagnole contre les troupes de Napoléon.

Commémoration à Bailen de la victoire de 1808.

Les étudiants ont répondu à cette mise au point par une vigoureuse protestation : « Vous utilisez une erreur innocente pour déconsidérer une initiative d'une grande portée politique qui a même reçu l'appui de José Luís Rodríguez Zapatero» et ils concluent en affirmant qu'ils n'auront ni trêve ni repos tant qu'ils n'auront pas effacé du fronton des bâtiments publics tous les noms qui évoquent le régime honni du général Franco.

La prochaine cible des étudiants sévillans si fortiches en histoire est le père Poveda, un prêtre qui a beaucoup fait pour lutter contre l'analphabétisme en Espagne. Quel est son crime ? Etre un « symbole du franquisme ». Pourtant, ce religieux, arrête le 27 juillet 1936 par le Front populaire, est assassiné le lendemain matin sans participer en quoi que ce soit dans la guerre civile. Le 10 octobre 1993 il a été béatifié par Jean-Paul II qui le canonise le 4 mai 2003.


Memoria histérica

Permítanme ustedes que comience contándoles un acaecido, entre preocupante y gracioso, relacionado con mi pueblo. Resulta que allí, en Bailén, hay un Colegio llamado ´19 de julio´, nombre puesto en honor de aquel día en que un ejército andaluz venció a las tropas de Napoleón en la llamada Guerra de la Independencia. Fue un hecho histórico muy importante y por eso este año, en el que se cumple el bicentenario, se quiere celebrar por todo lo alto. Pues bien, un Sindicato Andaluz de Estudiantes se reunió hace unos días en Sevilla y decidió enviar una carta a este colegio, acompañada por una resolución aprobada nada menos por el Consejo Escolar del Estado, en la que se instaba al centro a cambiar de nombre porque, asómbrense ustedes, ¿hace referencia al régimen franquista! Con un par. Señores y señoras, así está el patio educativo en Andalucía. A ellos, a los del sindicato, les debía sonar 18 de julio de 1936 y ni cortos ni perezosos quieren suprimir el 19 de julio de 1808.

Hasta aquí lo gracioso. Ahora viene lo preocupante. La Concejalía de Cultura de Bailén y el director del citado colegio enviaron una carta a los responsables del sindicato para sacarlos de su error y estos, en vez de agachar la cabeza y decir aquello de tierra trágame por demostrar su ignorancia supina con la historia, van y dice que esta equivocación esta siendo utilizada por todos aquellos que no quieren aceptar la Ley de la Memoria Histórica. «Utilizan un error inocente para desprestigiar una iniciativa de gran calado político que ha sido apoyada incluso personalmente por José Luís Rodríguez Zapatero», dicen los estudiantes, los cuales terminan su comunicado diciendo que en Andalucía hay decenas de centros educativos con nombres ligados a la dictadura franquista y «no descansaremos hasta que cambien sus denominaciones, ya que suponen todo un insulto para las familias obreras que tuvieron que sufrir la Guerra Civil y la dictadura». También, en su escrito, el sindicato estudiantil pide que se les quite el nombre todos aquellos centros andaluces que llevan el nombre del Padre Poveda, ya saben, ese linarense que tanto tuvo que ver en la educación de los niños pobres de las cuevas de Guadix y que se preocupó de erradicar el analfabetismo en Andalucía. Hablando de analfabetismo, si estos estudiantes se hubieran interesado por su biografía, que por lo que se ve no lo han hecho, habrían comprobado que este hombre fue asesinado a los diez días (el 28 de julio de 1936) de comenzar la guerra civil y que el único delito que le habían encontrado fue que era cura. Los muy analfabetos se atreven a decir que este hombre es un símbolo franquista, cuando en realidad el pobre ni siquiera se imaginaba que Franco iba a ganar la guerra tres años más tarde. ¿Qué les parece? No solamente estos estudiantes son ignorantes, sino osados, las dos cualidades que permiten identificar a los tontos de capirote, por decir algo que está en consonancia con la Semana Santa.

Como nadie le ponga remedio a tanta estulticia, lo más preocupante para el futuro no será el cambio climático, sino la estupidez de los que están empeñados en demostrar que la inteligencia humana está en peligro de extinción. ´Apañaos´ vamos.>>
Andrés Cárdenas Muñoz (Bailén, 1954), es periodista y escritor. Ha desarrollado gran parte de su carrera profesional en el diario IDEAL de Granada, como redactor, coordinador de suplementos y redactor jefe de cultura entre otros cometidos. Es autor de varios libros de relatos, novelas y ensayos periodísticos. Su última novela, El cántaro roto, ofrece una versión inédita y profundamente documentada sobre la batalla de Bailén y las consecuencias reales que tuvo en la inmediata historia española, así como sobre las vidas de sus principales protagonistas, desde el general Teodoro Reding, artífice de la victoria, a la heroína María Bellido, quien organizó el abastecimiento de agua a las tropas españolas y encarnó en su figura el coraje con que el pueblo de Bailén se enfrentó y derrotó a las, hasta entonces invencibles, tropas napoleónicas.

Aparte de todo lo dicho, Andrés Cárdenas es mi amigo, lo que tengo muy a gala.

jeudi 13 mars 2008

Minute déterre les cadavres


La suite dans le numéro de Minute en vente dans tous les kiosques cette semaine.

L'hebdomadaire Minute est le seul organe de presse français à rendre compte de l'affaire de la fosse commune trouvée à Alcala de Henares. Le silence de la presse francophone s'explique probablement par le fait que cette fosse contient selon toute vraisemblance les restes de civils victimes d'exécutions sommaires organisées par le gouvernement de Front populaire.
L'information va-t-elle être reprise par d'autres journalistes ? C'est peu probable. L'expérience montre que les nouvelles exclusives publiées par Minute appartiennent aux limbes des médias : aucun journaliste de la presse comme il faut ne peut citer ou reprendre une information publiée par Minute, il doit attendre qu'un organe de presse respectable, comme le Monde, Libération ou mieux encore le Canard enchaîné sorte la nouvelle. Rappelons, à titre d'exemple, que Minute avait été le premier à révéler l'existence de la maîtresse du président Mitterrand en publiant des photos prouvant qu'elle et sa fille étaient logées aux frais de l'Etat. Tous les journalistes (et les lecteurs de Minute) avaient ainsi appris la double vie du président, une information énorme à cette époque, mais personne n'a osé briser le tabou qui interdit de citer un organe qualifié par ses concurrents « d'extrême droite ». Ce tabou existe-t-il toujours ? Nous verrons bien à la lecture de la presse dans les jours qui viennent.

Pour en savoir plus :

Une famille au secret. Le président, Anne et Mazarine

Ariane Chemin, Géraldine Catalano


J'ai lu, 220 p., ISBN 2-290-35608-5.


Pourquoi François Mitterrand cherchait-il à se montrer " chébran " pendant les années SOS Racisme ? Pourquoi la France entière connaît-elle Latche et n'a jamais entendu parler de Souzy-la-Briche ? Qui est cette femme mystérieuse qui a inspiré au Président la pyramide du Louvre ? Cette passionnante enquête restitue la dimension cachée de la vie de François Mitterrand. Elle montre avec précision l'incroyable ampleur du dispositif mis en place pour protéger Mazarine et Anne Pingeot. Une très belle histoire d'amour, mais aussi un terrible secret d'Etat. Cet ouvrage rappelle les exploits des « filochards » de Minute.

jeudi 6 mars 2008

Mémoire historique et boomerang

Les socialistes en général, et la sous-espèce espagnole en particulier, ne sont pas renommés pour leur intérêt pour l’histoire. Il est vrai que s’ils se risquent à cet exercice, de mauvaises surprises leur pendent au nez.

Le cas espagnol illustre bien ce qui se passe quand des socialistes se risquent, tel le chaperon rouge, sur le sentier sinueux de la mémoire histoire.

La génération de socialistes au pouvoir en Espagne sont trop jeunes, non seulement pour avoir connu les drames de la IIe République, mais aussi pour avoir souffert du régime franquiste. Sans compter ceux qui ont été nourris au le lait et au miel de la dictature, comme le très radical ministre de la Justice Mariano Fernández Bermejo, qui est le fils d’un hiérarque de la Falange, ou bien encore Pasqual Maragall, le très socialiste dirigeant catalan, qui fut envoyé à grands frais par le régime de Franco étudier aux Etats-Unis.


Pasqual Maragall, un protégé du franquisme.

C’est probablement une certaine naïveté et une bonne dose d’ignorance (par exemple le rôle déterminant du Parti socialiste [PSOE] dans les événements qui ont conduit à la Guerre civile) qui expliquent l’entêtement du gouvernement Zapatero à faire voter une « loi de la Mémoire historique » qui vise à réhabiliter les victimes du régime antérieur.

Les résultats de cette loi sont bien minces. Par exemple, il n’est plus question de rouvrir les procès faits aux républicains durant la guerre et durant les années 1940. Les socialistes ont été effarés de découvrir que la majorité des condamnés à mort du Front populaire s’étaient rendu coupables de crimes atroces et que les dossiers d’instruction des juges franquistes sont très solides, riches en preuves matérielles, en témoignages et en aveux.

Enfin, les socialistes avaient imaginé une procédure détaillée encadrant la découverte des fosses communes car dans la mythologie de la gauche espagnole, sous chaque pierre ibérique se cache une fosse abritant les victimes de la répression sauvage de la droite.

Les fosses communes, une obsession de la gauche espagnole.
Mais la réalité ne correspond pas au mythe.

Malheureusement pour la gauche, il semble que bon nombre de fosses communes soient le résultat de massacres commis par le Front populaire. Or, cette fameuse loi de mémoire historique s’impose à tous les morts, qu’ils soient de gauche ou de droite.

Alors, que faire ?

La solution la plus simple consiste pour le gouvernement socialiste à dissimuler les faits. Or, des fuites spontanées aboutissent souvent à des révélations dans la presse. Ainsi, le quotidien ABC de a révélé le 5 mars dernier qu’une fosse commune, datant probablement de la Guerre civile, a été découverte voici un mois sur le site de la caserne de la Brigade parachutiste sise à Alcala de Henares.

Dès que la nouvelle est parvenue au gouvernement, les stratèges très inventifs de la campagne électorale socialiste ont mis en scène une récupération de l’événement. Un conseiller imaginait même que le candidat Zapatero se déplace pour rendre hommage à ces morts de la barbarie franquiste dont les héritiers défendent les couleurs du Parti populaire aux élections.

Alcala de Henares, une place forte de l'armée du Front populaire.

Heureusement pour le PSOE, un militaire a rappelé à temps que la région est restée aux mains des républicains durant la Guerre civile et que les morts étaient probablement des ennemis de classe. Aussitôt, le ministère de la Défense a interdit toute diffusion de la nouvelle.

Toutefois, comme nous l’indiquions, une source anonyme a révélé toute l’affaire au quotidien ABC. On apprend ainsi qu’on a retrouvé dans la fosse les restes d’au moins neuf personnes inhumées en hâte. Plus gênant pour le PSOE, c’est dans cette région quAndreu Nin, responsable du POUM (Partido Obrero de Unificación Marxista) avait été en juin 1937 kidnappé, torturé et finalement assassiné par le Parti communiste (avec la participation du Parti socialiste de Catalogne), sans que le gouvernement républicain bouge le plus petit doigt. On soupçonne que le chef révolutionnaire avait été emmené dans des locaux de la base aérienne Barberán y Collar situés près de l’emplacement de la fosse.

Andreu Nin, un chef communiste trop indépendant pour le Parti communiste.

À l’époque, pour cacher son forfait, le Parti communiste avait répandu la nouvelle que le chef du POUM avait été libéré par des agents allemands ! C’est un demi-siècle plus tard que des documents soviétiques ont confirmé le rôle du Kremlin et du Parti communiste dans l’enlèvement, la torture et la mort d’Andreu Nin.

Voilà, en ouvrant la boîte de Pandore de la mémoire histoire, les socialistes étaient loin de se douter que c'est le spectre d'Andreu Nin qui allait en sortir pour hanter la mauvaise conscience de la gauche espagnole.