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lundi 3 mai 2010

Carrillo démasqué


Le criminel contre humanité Santiago Carrillo, qui coule des jours paisibles en Espagne grâce à la loi d'amnistie que ses amis de la gauche espagnole contestent, a fait l'objet d'un remarquable essai biographique sous la plume du journaliste et essayiste José Javier Esparza.

L'auteur vient d'accorder un excellent entretien à Manuel R. Ortega pour le Semanal Digital.

"Zapatero está explotando a un nonagenario como Carrillo"


Con "El libro negro de Carrillo" ha deconstruido al ex dirigente del PCE, expulsado por éste mismo partido y sobre el que recaen responsabilidades de sangre, incluso de sus camaradas.


Hay que tener mucha personalidad para enfrentarse a uno de los tótems de la nueva izquierda zapateril y, además, portar un parche como el suyo. José Javier Esparza, director de La Estrella Polar, ha puesto negro sobre blanco una síntesis demoledora sobre Santiago Carrillo. Un personaje que, en realidad, es el reflejo de una época y de una ideología plagada de muertos. Y es que Esparza, un Blas de Lezo de la cultura, deja las cosas muy claras.

- ¿Cómo y por qué ahora un libro sobre Santiago Carrillo?

- En realidad la idea nació después de aquella célebre, la de los buenos y los malos, en la que la gente fue a homenajear a una persona que había trabajado por la Transición y se encontró con que se glosaba a un Carrillo que él mismo había dejado atrás, el de la Guerra Civil y el exilio. A partir de ese momento la figura de Carrillo en la vida pública cambió radicalmente. Hasta entonces todos lo habíamos reconocido como el hombre que renunció a ciertas cosas -por supuesto, por propio interés, aunque no dejaba de ser una renuncia- y aceptó la bandera bicolor, la Monarquía, la Constitución... Pero el Carrillo que reapareció fue justo el que todos los españoles habían dejado atrás. Lo cual hacía preciso volver a recordar lo que mucha gente había olvidado: cuál es la trayectoria política real de Santiago Carrillo.

- ¿Y a qué cree que responde ese cambio?

Lo que creo es que un Gobierno particularmente irresponsable, que no tiene más modelo económico, político o social que el nihilismo, para mantener su poder necesita dividir a la sociedad y alinear a la parte que le respalda en torno a elementos afectivos, irracionales, como es un pasado recreado virtualmente y, dentro de ese pasado, el de Carrillo, que es un mito vivo. Diciéndolo en plata, y con dolor: creo que Zapatero está explotando sentimentalmente a un nonagenario para cimentar su propio proyecto, que es meramente de mantenerse en el poder.

- Acaba de hablar del pasado de la izquierda y de Carrillo. Usted cuenta en su libro los aspectos más oscuros de la historia del PCE, que es gran parte la propia historia de Carrillo: ¿Por qué siempre se pasa de puntillas sobre estos asuntos? ¿No es curioso que IU, y el propio PCE, hablen de víctimas y memoria y ellos mismos ni siquiera hayan pedido perdón a las que ocasionaron, incluidas las de su propia gente?

- Exactamente. Hay que recordar una cosa que parece haberse olvidado: el PCE expulsó a Carrillo en 1985. Carrillo representa una cosa tremenda, y no por él como persona, sino por la etapa que le tocó vivir: el máximo representante del totalitarismo comunista español. Como lo representa, en Europa, muchos millones de personas que vivieron aquello en primera persona. Pero la izquierda española tiene un verdadero problema: carece de horizonte, necesita reactivarse con una memoria sentimental que tiene mucho de falsa. ¿Qué le pasa a la gente que está ahora en torno a IU-PCE? Pues que son un personaje en busca de autor. Harían muy bien en releer a sus propios clásicos. En El libro negro de Carrillo la mayor parte de la documentación está obtenida de fuentes comunistas: Fernando Claudín, Jorge Semprún, Gregorio Morán, Enrique Líster... Son ellos quienes han hecho la autocrítica de la izquierda española, y muy bien hecha. Autocrítica que la izquierda actual parece haber olvidado. Tantos años de totalitarismo no pasan impúnes y en la izquierda española han dejado su huella.

- En su libro dice que Carrillo confiesa en sus Memorias su "fe en Stalin". Recientemente, en declaraciones a un medio de comunicación, ha afirmado que el gran error del comunismo fue el estalinismo porque era un "capitalismo de Estado". ¿Por qué, y sabiendo que fue uno de los periodos más brutales de la URSS, los dirigentes comunistas siempre le achacan la culpa de todo a Stalin como si tras su muerte no hubiera continuado la represión?

- Eso forma parte de la propia liturgia comunista que tras su muerte responsabilizó a Stalin de sus errores. El comunismo siguió siendo lo que era. Es verdad que con menos muertes, aunque con sanatorios psiquiátricos y Gulag. Y es que esa ideología es un fe irracional. Pretendiéndose científica, en realidad es una superchería, una religión de sustitución. Dentro de la misma, y puesto que el dios no puede ser malo, tiene que serlo el oficiante, en este caso Stalin. Es una filfa ideológica porque el comunismo ha sido lo que ha sido. Pero siempre habrá gente dispuesta a comulgar con ruedas de molino, y esto es lo que lo hace singularmente patológico: que aún teniendo ante la vista sus efectos sanguinarios se sigue negando cuál es el origen de los mismos.

- Hablando de represión y de Carrillo, es inevitable sacar la cuestión: Paracuellos. ¿Cuál es el estado de esa cuestión?

- Se sabe prácticamente todo. Lo único que falta por conocer de la masacre es quién dio la orden material. Se sabe que fue instigada por Moscú y la Komintern a través de algunos de sus agentes en España. Se sabe que los ejecutores no fueron sólo los comunistas, sino que incluso antes, el gobierno del Frente Popular, a través del ministro Galarza, que era socialista, ya había hecho planes al respecto. Por lo demás, pocas vueltas hay que darle. Fue el mayor exterminio por razones políticas de la Guerra Civil española. Curiosamente, Carrillo sigue diciendo que él no tuvo responsabilidad alguna. Nadie se lo puede creer, sobre todo desde el momento en que existen en los archivos soviéticos telegramas como el de Dimitrov o las actas de la Junta de Defensa de Madrid, en las que se elogia a Carrillo por haber ejecutado esa acción. Creo, después de estudiar el asunto varias veces, que la tesis que más se acerca es la de Antonio Elorza: una orden de la Internacional Comunista. Respondió a una táctica claramente leninista y a dos miembros del PCE, Carrillo y Cazorla, les correspondió haberla ejecutado.

- Cuando a Carrillo se le saca el asunto de Paracuellos, la izquierda responde desacreditando la masacre y asegurando que las acusaciones son "fascistas"... Pero nunca se habla de la represión interna del PCE...

- Es algo que he tratado de subrayar porque es lo definitivo. Uno puede entender que en una guerra civil se aniquile al enemigo. Es una barbaridad pero responde a la condición humana. ¡Pero que uno liquide sistemáticamente al amigo ya es otra historia! El PCE, con Carrillo siempre detrás, ejecuta sus grandes purgas internas a partir de 1944 y sigue con ellas hasta bien entrados los años 50. Y siempre con Carrillo como responsable del Partido. Esto da la medida de que el problema no era él sino el comunismo. De hecho, a mí Carrillo me interesa en la medida en que representa una época, una ideología, el tiempo del estalinismo.

- Ha hablado de grandes purgas internas a partir de 1944. ¿Cuáles fueron?

- Puede decirse que fueron tres oleadas represivas terribles, con muchos muertos. La primera tuvo lugar en 1944 sobre los monzonistas, el aparato clandestino del PCE que había montado Monzón en la España de Franco. Luego vino otra sobre los disconformes con la línea del Partido, como sucedió con Joan Comorera, líder del PSUC, que tuvo que huír de Francia y refugiarse en España porque prefería ser capturado por la Policía franquista. Ésta, por cierto, lo detiene tras ser delatado por sus propios compañeros del PCE y lo mete en la cárcel, donde morirá. Más tarde vino la purga sobre los jefes del maquis cuando el PCE quiere desmantelar la guerrilla. Algunos se negaron y Carrillo aprobó el envío de sicarios que los asesinaron in situ. En fin, unas historias tremendas y que sólo cabe concebir dentro de la lógica del estalinismo.
- ¿Ha pedido Carrillo alguna disculpa por estos asuntos?

- Con la boca chiquita. Él tiene un planteamiento teórico según el cual es una persona de carne y hueso como los demás. Cometido el error, pide perdón y elude cualquier tipo de arrepentimiento porque ese es un concepto cristiano que no cabe dentro de su visión de las cosas, y seguramente tenga razón. Carrillo no se siente culpable. Es un militante de un movimiento que edificó sobre la muerte la base de su poder, y se entiende que no quiera pedir perdón porque él hizo lo que juzgaba correcto. Eso es precisamente lo pavoroso: que esa ideología lleva a aceptar que la muerte del prójimo, amigo o enemigo, forma parte del proyecto.

- Oiga, pues hasta "intelectuales", entre comillas, como Terelu Campos y Jorge Javier Vázquez han salido en defensa de Carrillo, es de suponer que por darle a usted una colleja por sus críticas a "Sálvame". Visto lo visto, ¿qué les diría a estos dos personajes?

- A estos dos personajes no les diría nada porque no tengo gran cosas que decirles. Pero sí le diría algo a la izquierda española: jamás van a ser capaces de conseguir ofrecer un horizonte sensato mientras no tenga el valor de repasar su historia real. Y sobre todo mientras no sea capaz de ver que la España de ahora y la de Carrillo no tienen nada que ver. Pretender mirar a la España de hoy con lo ojos de los años 30 es como ver la Nueva York de hoy con los ojos de 1550. Esa reflexión, ojo, ya la hicieron sus mayores. Ahora estamos viviendo un proceso de involución que tal vez tenga que ver con que se concede cualidad de portavoz a gente como estos dos personajes que acabamos de citar.
- Y lo curioso es que según los canones de esa ideología, una "pequeño burguesa" como Terelu y alguien con la orientación de Vázquez estarían en el Gulag...

- Lo estarían, efectivamente. Además Terelu no es una "pequeño burguesa", ¡es una burguesa con posibles! Pero daigual, ya digo. El fondo de la izquierda ya no es social, sino esencialmente emotivo y mítico. Quieren levantar una bandera que lave la mala conciencia, y dentro de ella los ricos, ¡sobre todos los ricos!, también se reconocen para justificar su propia posición...

- Otra cosa curiosa. En la rueda de prensa en que Carrillo presentó su último libro, fue preguntado sobre el suyo, señor Esparza, a lo que respondió asegurando que eran todo mentiras. Lo llamativo es que todavía no había podido leerle porque no había sido distribuido. ¿No cree que parece haber un muro de verdad oficial y propagandística contra el que las versiones que se sale de la misma van a estrellarse?

- Eso existe, claro, pero veo que ese muro acaba perforándose, como ha sucedido, por ejemplo, con Katyn. Al final la verdad se impone siempre. En este caso concreto, la reacción de Carrillo me hizo mucha gracia porque era imposible que hubiera podido leer el libro, ya que aún no había aparecido. Aplicó una respuesta estándar que tiene ante este tipo de situaciones sea cual sea el libro que toque. A mí me interesa subrayar que éste no es un libro contra Carrillo. No tengo nada contra él. Me he acercado a él como podía haberlo hecho al cardenal Cisneros o a Toro Sentado: como un personaje histórico, un hombre de su época.

- Ahora que estos temas han vuelto a estar de moda, ¿por qué se habla de memoria histórica y no de historia?
- Porque con ello se prima la dimensión emotiva sobre la objetiva del hecho histórico. Ahí es donde está el truco. En realidad no se quiere hacer Historia, es otra cosa: la única bandera en que una izquierda sin proyecto puede reconocerse y que sirve como elemento movilizador. Y tampoco olvidemos que en España la izquierda ganó la guerra cultural a finales de los años 60 ante la pasividad del régimen de Franco. Desde entonces ha marcado lo que podía o no decirse, incluida la versión oficial sobre la Guerra Civil. Sin embargo, esa tutela va rompiéndose poco a poco. Hace quince años hubiera sido inconcebible la aparición de libros críticos sobre esta materia, como sucede hoy en día.

mardi 5 février 2008

Les chrétiens résistent à l'Islam


L'écrivain et journaliste espagnol José Javier Esparza vient de publier un ouvrage de vulgarisation sur l'histoire de l'Espagne la Gesta española (Altera, 2007) qui est le recueil de ses chroniques à la radio COPE. Voici un extrait de cet ouvrage (une version raccourcie de ce texte a été publiée par l'hebdomadaire l'Homme nouveau dans un dossier consacré à la résistance des chrétiens à l'envahisseur musulman).
José Javier Esparza Torres ouvre l'oeil, et le bon !


Il suffit d'ouvrir un manuel scolaire pour savoir que les Arabes ont envahi la péninsule ibérique en 711, balayant l'Espagne wisigothique et en imposant leur propre système, l'islam. En revanche, on sait beaucoup moins que cette invasion, victorieuse sur le plan strictement militaire, a rencontré de nombreux obstacles tant sur le plan social que religieux.
Près de deux siècles après l'arrivée des musulmans, réapparaît un foyer de résistance chrétienne à Cordoue, au cœur même de l'islam ibérique. Ces hommes et ces femmes qui se révoltent n'ont d'autres armes que leur foi, l'histoire les appellera les « martyrs de Cordoue». La répression musulmane allait être terrible, sans pour autant réussir à effacer le souvenir des martyrs.

Nous devons insister sur un point important. La conquête arabe ne s'est pas faite du jour au lendemain d'un coup de baguette magique. Les envahisseurs ont été aidés par l'écroulement du pouvoir wisigothique, miné de l'intérieur par une interminable guerre civile au cours de laquelle un des partis appela les musulmans à son secours. Aussitôt dit, aussitôt fait, les Arabes sont venus, ils sont restés et ils ont pris les rênes du pouvoir. Une majorité de l'élite wisigothique se convertit à l'islam pour conserver ses privilèges tandis qu'une minorité s'enfuit vers le nord pour échapper à l'islamisation forcée. Si les Maures s'étaient contentés de prendre la place d'une élite au pouvoir (les Goths), il est vraisemblable que la population les aurait acceptés sans grande résistance. Mais les Arabes amènent dans leurs bagages une religion différente qu'ils vont imposer en lieu et place du christianisme, et aussi une langue et des lois étrangères qu'ils entendent substituer à celles en usage. Ce viol des consciences motive, en différents endroits de la péninsule ibérique, une authentique résistance populaire autour de la défense de la foi catholique.

La résistance des Tolède

La ville de Tolède, l'ancienne capitale wisigothique, est un des points les plus remarquables de la résistance chrétienne à l'envahisseur. Les Maures l'ont prise dès leur arrivée en 711, mais la population, en grade majorité chrétienne, se soulève à de très nombreuses reprises. Ce sont les Mozarabes : des chrétiens auxquels le pouvoir musulman permet de pratiquer leur religion, mais dans des conditions insupportables de marginalisation et de subordination. À la fin du VIIe siècle, la révolte de Tolède conduit l'émir Alhakan Ier à déclencher une répression sauvage contre les habitants. Comme il ne parvient pas à vaincre la rébellion, il imagine un piège diabolique. Alhakan invite les chefs chrétiens à un dîner et au fur et à mesure qu'ils arrivent, il les fait égorger, jetant leurs cadavres dans une fosse. Selon les sources dont nous disposons, ce triste événement eut lieu en 797 ou en 800. Cette traîtrise ne met pas un terme à la rébellion des Tolédans. Les révoltes se poursuivent jusqu'en 932, quand Abderrahman III écrase la révolte en prenant la ville après un siège de deux longues années.

Pourquoi donc les habitants de Tolède se soulèvent-ils ? Pourquoi y a-t-il beaucoup d'autres foyers de résistance ? Pour une seule raison : le pouvoir musulman est intolérant et autoritaire. Il veut convertir tous les Espagnols à l'islam. Ceux qui n'acceptent pas peuvent, en théorie, demeurer chrétiens, mais dans la pratique toute pratique religieuse chrétienne est interdite à l'extérieur des maisons ou des rares églises où elle est tolérée. Il est interdit de contester le caractère prophétique de Mahomet. Il est interdit d'abandonner l'islam pour redevenir chrétien. Il est interdit de prêcher l'Evangile. Dans la Cordoue islamique, violer ces règles est puni de mort. Ce système est toujours en vigueur dans les pays où règne l'orthodoxie islamique. Si on est chrétien, il vaut mieux ne pas se faire remarquer. Si on se fait remarquer, on a du souci à se faire.

Les premiers martyrs

Il y a des problèmes, et beaucoup, dans la Cordoue Abderrahman II. Nous devons revenir à 825 car à cette date fait son apparition une forme singulière de résistance passive : celle des martyrs. Ici même, à Cordoue, la capitale de l'Espagne maure, les Mozarabes ne peuvent prendre les armes pour se défendre, comme ils l'ont fait à Tolède. Mais ils vont manifester leur résistance et leur fidélité à la religion du Christ (qui était, rappelons-le, la religion de tous les Espagnols avant l'invasion des Arabes) en acceptant volontairement la mort. C'est en 825 qu'apparaissent les premiers martyrs. En 828, l'empereur Louis, le fils de Charlemagne, écrit aux chrétiens de Mérida pour les appeler à la résistance. Les chrétiens sont très conscients de leur situation. Nous avons un texte daté de 850 qui le décrit parfaitement. Il dit ceci :


C'est en 850, la vingt-neuvième année du règne d'Abderrahman. Le peuple des Arabes, accroissant leurs richesses et leurs dignités dans les terres hispaniques, s'empara sous une cruelle tyrannie de presque toute l'Ibérie. Quant à Cordoue, appelée auparavant Patricia et aujourd'hui appelée cité royale après son établissement, l'émir l'a porté aux cimes, la couverte d'honneurs, l'a magnifiée de sa gloire, l'a comblé de richesses, l'a embellie avec l'affluence des merveilles du monde entier, bien au-delà de ce qu'il est possible de croire ou de dire, au point de dépasser, surpasser et vaincre en pompe mondaine aux rois de sa lignée qui l'ont précédé. En revanche, sous son pénible joug, l'Eglise est ruinée et conduite à l'extinction.

Chrétiens payant tribut aux musulmans.


Euloge, l'auteur de ces lignes, est un éminent chrétien de Cordoue. Il a été éduqué dans des écoles paroissiales et dans des couvents, finissant par être ordonné prêtre. Devenant enseignant à son tour, il réintroduit l'usage du latin parmi ses amis pour la plus grande irritation du pouvoir musulman. Comment est-il possible que cet Abderrahman II, qui a porté la ville à des sommets de splendeur, puisse se comporter avec autant de cruauté à l'égard des chrétiens ? L'entourage de l'émir, comme cela arrive de manière récurrente en islam, est dominé par une variante du fondamentalisme musulman, dans le cas qui nous occupe, le « malikisme ». Ces intégristes exigeaient une application stricte de la loi islamique. Guidés par ce fondamentalisme, les musulmans ont fait du zèle contre les chrétiens. En réponse à ces agressions, les chrétiens ont renforcé leurs professions de foi, tout en sachant que la peine de mort serait la réponse des musulmans à leur résistance religieuse.

Le sort tragique de saint Parfait, le desservant de la paroisse de saint Ascicle, décapité le 18 avril 850, montre bien les mécanismes de la persécution islamique. Dénoncé aux autorités par deux Arabes qui l'ont conduit par la ruse à leur exposer la foi chrétienne, Parfait est conduit devant un tribunal musulman et un juge lui demanda ce qu'il pensait de Mahomet. Voici le dialogue que rapporte la chronique :

Les musulmans : — Toi ! Parfait ! Viens ici!
Parfait : — Que me voulez-vous ?
Un musulman, sibyllin : — Dis-moi : qui est le Christ ? Qui est Mahomet ? Que vas-tu nous dire de chacun d'entre eux ?
Parfait : — Jésus-Christ est le Seigneur, ses fidèles sont dans le vrai et seront sauvés; la loi du Christ est la loi du Ciel, offerte par Dieu en personne. En ce qui concerne ce que pensent les catholiques de votre prophète, je n'ose vous le dire car je sais bien que cela vous fâchera et que vous ferez retomber sur moi le poids de toute votre colère.
Un autre Maure, menaçant : — Nous ne t'avons pas demandé cela. Dis-nous : qui est Mahomet ?
Parfait : — Puisque vous insistez, je vais vous le dire. Mahomet est un faux prophète, l'homme du diable, sorcier, adultère, enjôleur, maudit par Dieu, instrument de Satan, venu des enfers pour la ruine et la damnation des gens.
Les musulmans : — C'est un scandale ! A mort !


Les musulmans coupent sans attendre la tête de Parfait. Mais le châtiment imposé au saint homme n'a pas les conséquences espérées par les Arabes, bien au contraire : le nombre des martyrs s'accroît. Après la mort de Parfait, pas moins de quarante-huit notables de Cordoue, tous chrétiens, s'offrent volontairement en sacrifice. À partir de ce moment se déclenche une véritable vague de condamnations à mort qu'il est difficile de quantifier. Entre le 3 et le 25 juin 851 les Arabes exécutent un laïc et onze moines. Le 25 novembre, sont mises à mort deux sœurs, Nunila et Alodia. Trois jours plus tard, la vierge Flora (fille d'un musulman et d'une chrétienne) et la religieuse Maria.
Les martyres provoquaient un profond malaise social tant à Cordoue que parmi les chrétiens sous domination musulmane. Inquiet par cette situation, Abderrahman convoqua un concile en 852. Le roi musulman veut obliger les évêques à condamner la recherche volontaire du martyre. Il ne peut l'obtenir. Le concile déconseille le martyre, mais se refuse à formuler une condamnation claire et nette. Pendant ce temps, les martyres se multiplient. Sur un autre front, l'agitation se poursuit à Tolède. Les chrétiens de cette ville mènent même des offensives contre la vallée du Guadalquivir. En représailles, les Maures intensifient la répression, les persécutions et les conversions forcées.

Combats entre musulmans et chrétiens.



La tête d'Euloge

Abderrahman meurt en 852. Son successeur Mahomet I durcit la répression. Le 13 mars 857, sont décapités saint Rodrigue et saint Salomon. Le premier, un prêtre, a été dénoncé par son propre frère, converti à l'islam. Nous avons aussi connaissance d'autres noms. Par exemple Isaac, ancien domestique à la cour d’Abderrahman, ordonné prêtre; Sanche, un guerrier chrétien des Pyrénées devenu esclave dans la garde du sultan; Pierre, prêtre; Walabonse, diacre; Sabinien, et Wistremond le vieux Jérémie et Habence… Ces derniers se sont présentés devant un juge musulman et ils se sont offert volontairement au martyre. Nous savons ce qu'ils ont dit :

Nous répétons la même chose que nos frères Isaac et Sanche. Votre ignorance nous pèse, mais nous devons vous dire que vous vous bercez d'illusions, vous vivez misérablement, trompés par un homme mauvais et pervers. Rend ton jugement juge, imagine des tortures, mobilise tous des bourreaux pour venger ton prophète. Nous voici.

La répression musulmane réussit à diviser la communauté chrétienne. Certains, plus accommodants avec l'oppresseur, commencent à critiquer les martyrs, les appelant « insensés», d'autres défendent ceux qui professent leur foi au rique de la mort. Au premier rang des défenseurs des martyrs se trouve Euloge, le cordouan dont nous avons parlé. Son prestige au sein des Mozarabes est tel qu'il est élu évêque de Tolède en 858. Néanmoins, il ne sera jamais en mesure de prendre ses fonctions épiscopales. Les Maures ont vite compris qu'ils ne viendraient jamais à bout de la résistance chrétienne sans en finir avec Euloge.
Saint Euloge est emprisonné par les Arabes en 859. On l'accuse d'avoir abrité Leocricia, une jeune fille de parents musulmans, qui a été convertie par une nonne. Convaincue d'apostasie, la jeune fille est immédiatement exécutée. Quant à Euloge, il est conduit devant l'émir. On lui ordonne de se rétracter. Mais les juges n'obtiennent de lui qu'une défense passionnée de la foi chrétienne.exaspérés par tant d'outrecuidance, les musulmans décapitent saint Euloge le 11 mars 859, à trois heures de l'après-midi.

Les sources historiques sur les Mozarabes s'arrêtent avec la mort d'Euloge. Nous savons peu de chose d'eux. Tous les chrétiens de l'Andalous sont islamisés à marches forcées, intégrés de force dans les armées des émirs, arabisés dans leur langue, leur système d'écriture. Commencent alors les siècles du « silence » mozarabe. Mais nous savons aussi que ces communautés ont maintenu leur foi et leurs rites chrétiens, même au plus fort de la persécution, parce que nous conservons des textes liturgiques de l'église mozarabe. La flamme ne s'est jamais éteinte.
L'épisode des martyrs de Cordoue est aujourd'hui très politiquement incorrect. Le discours dominant aime à imaginer un Al-Andalous pacifique, pratiquant la tolérance entre les différentes religions. C'est une belle image d'Epinal, mais une image fausse. La vérité est bien différente.

En premier lieu, l'Espagne chrétienne, romaine et wisigothique a courageusement résisté à l'envahisseur, lui disputant sa victoire au cœur même de sa capitale, Cordoue. En deuxième lieu, la religion est l'élément crucial qui a rendu possible la résistance. Les Espagnols savent qu'ils sont avant tout chrétiens et leur amour du Christ les unit face à l'envahisseur. Enfin, pour défendre leur foi, les espagnols n'ont eu peur de rien, surtout pas du martyre. Certains l'ont même embrassé délibérément, jetant l'opprobre sur ceux qui, par lâcheté déguisée de prudence, ont préféré se soumettre à l'islam. C'est la leçon que nous laissent les martyrs de Cordoue, face à l'islam, seul le courage paye.

José Javier Esparza

mardi 18 décembre 2007

L'avocat des sorcières

José Javier Esparza : et si l'Inquisition avait bien mérité des sorcières ?

La pensée conforme et l’anticatholicisme hérité des Lumières ont réussi à imposer une idée complètement fausse de l’Inquisition en général et de l’Inquisition espagnole en particulier. On nous raconte avec force détails les tourments infligés aux suspects et on s’attarde sur les malheureuses femmes convaincues de sorcellerie qui étaient envoyées par milliers au bûcher. Malheureusement pour les historiens du dimanche, c’est faux. Sans s’attarder sur le fonctionnement de l’Inquisition, que les historiens ont bien décrit et qui est un progrès considérable sur les pratiques du temps, renvoyons nos visiteurs hispanophones au texte de l’écrivain espagnol José Javier Esparza publié par El Manifiesto évoquant la figure extraordinaire d’Alonso de Salazar Frías, un inquisiteur de foi et de raison qui mit en lumière que la grande majorité des cas de « sorcellerie » n’étaient que des racontars de villageois. Cet inquisiteur est passé à l’histoire sous l’appellation d’«avocat des sorcières». Grâce à lui, le nombre des victimes de la chasse aux sorcières en Espagne se limite à une petite dizaine quand dans les pays protestants les malheureuses envoyées à la mort se contaient par milliers.

Un exemple de propagande anticatholique : les Crimes de l'Inquisition.