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mardi 19 mai 2009

La première pollution américaine

Il est peu de mythes aussi insupportables que celui de la virginité du continent américain avant l'arrivée des Européens.

A en croire les tenants de la feel good attitude, l'Amérique précolombienne aurait été une sorte paradis terreste, définitivement compromis par la conquête espagnole.

Ce n'est pas si simple.

L'étude par Colin Cooke d'anciens sédiments dans des lacs des hauts plateaux des Andes révèle que des pollutions au mercure ont existé bien avant le débarquement du premier conquistador.

The study of ancient lake sediment from high altitude lakes in the Andes has revealed for the first time that mercury pollution occurred long before the start of the Industrial Revolution.

University of Alberta Earth and Atmospheric Sciences PhD student Colin Cooke's results from two seasons of field work in Peru have now provided the first unambiguous records of pre-industrial mercury pollution from anywhere in the world and will be published in the May 18th Early Edition of the Proceedings of the National Academy of Sciences (PNAS).

"The idea that mercury pollution was happening before the industrial revolution has long been hypothesised on the basis of historical records, but never proven," said Cooke whose research was funded by the National Geographic Society.

Cooke and his team recovered sediment cores from high elevation lakes located around Huancavelica, which is the New World's largest mercury deposit. By measuring the amount of mercury preserved in the cores back through time, they were able to reconstruct the history of mercury mining and pollution in the region.

"We found that mercury mining, smelting and emissions go back as far as 1400 BC," said Cooke. "More surprisingly, mining appears to have began before the rise of any complex or highly stratified society. This represents a departure from current thinking, which suggests mining only arose after these societies emerged," said Cooke.

Initially, mercury pollution was in the form of mine dust, largely resulting from the production of the red pigment vermillion. "Vermillion is buried with kings and nobles, and was a paint covering gold objects buried with Andean kings and nobles," said Cooke. However, following Inca control of the mine in 1450 AD, mercury vapour began to be emitted.

"This change is significant because it means that mercury pollution could be transported over much greater distances, and could have been converted into methylmercury, which is highly toxic," said Cooke.

"All of these results confirm long-standing questions about the existence and magnitude pre-industrial mercury pollution, and have implications for our understanding of how mining and metallurgy evolved in the Andes," said Cooke.

Cooke (cacooke@ualberta.ca) is an interdisciplinary scientist researching human impacts on the environment. His research combines paleolimnology (the study of ancient lake sediments) with the fields of archaeology, and geochemistry. The research team included Prentiss Balcom from the University of Connecticut (USA), Harald Biester from the University of Braunschweig (Germany), and Alexander Wolfe from the University of Alberta

lundi 25 février 2008

Nos pommes de terre sont chiliennes

Les pommes de terre d'aujourd'hui proviennent de l'île chilienne de Chiloe, dernier point de résistance espagnol du continent américain, où les habitants fidèles à l'Espagne ont fait alliance avec les indiens pour repousser les assauts des créoles séparatistes alliés de l'Angleterre.


Le quotidien espagnol El Mundo rend compte aujourd'hui des travaux de deux botanistes américains qui se sont interrogés sur les origines des pommes de terre actuellement cultivées en Europe. On apprend dans cet article que si les premiers tubercules sont bien arrivés du Pérou, les variétés que nous connaissons aujourd'hui proviennent de plants débarqués du Chili à la fin du XVIIIe siècle. Ces variétés ayant mieux résisté aux épidémies, elles ont remplacé les pommes de terre du Pérou.

El peregrinaje de Mercedes Ammes por 53 herbolarios de Europa y las prolongadas horas que estuvo encerrada en el laboratorio se vieron recompensados cuando ella y su tutor, David Spooner, consiguieron descifrar el enigma de la patata europea. ¿De dónde proviene el tubérculo que constituye la dieta básica de millones de habitantes del viejo continente?

En un artículo publicado este mes en la revista 'American Journal of Botany', la pareja de investigadores de la Universidad de Wisconsin-Madison, sostiene que el 99% de las variedades que se cultivan en Europa proceden de las llanuras del centro y del sur de Chile.

Aparte del interés que despertó en la comunidad científica, el trabajo de los investigadores norteamericanos tuvo un inesperado efecto colateral, al avivar el viejo pleito que Chile y Perú mantienen acerca del origen de la patata doméstica (existen en total 4.000 especies diferentes), conocida científicamente como 'Solarum tuberosum'.

Hasta ahora se barajaba la hipótesis de que las primeras patatas que crecieron en suelo europeo provenían de un ancestro común que se cultivaba en los Andes, en el hábitat comprendido entre el sur de Venezuela y el norte de Argentina.

Una plaga originada por el hongo 'Phytophthora infestans'en el siglo XIX habría acabado con todos los cultivos, desde las estepas de Rusia hasta Irlanda.

En este país la epidemia desató una hambruna feroz que provocó la muerte de más de un millón de personas y obligó a dos millones de irlandeses a emigrar al otro lado del Atlántico, entre los años 1845 y 1848.

La citada teoría postulaba que, a partir de entonces, los europeos comenzaron a exportar una especie originaria de los valles centrales y del archipiélago chileno de Chiloé, para sustituir los cultivos que desaparecieron bajo los devastadores efectos de la epidemia del Tizón Tardío.

L'île de Chiloe est un petit paradis qui ressemble à une Suisse du Pacifique.

Mercedes Ammes visitó los herbolarios en busca de especies muy tempranas, que fueron cuidadosamente seleccionadas antes de enviarlas al laboratorio de genética de Wisconsin en panales similares a los que utilizan los arqueólogos para conservar la materia orgánica que encuentran en las excavaciones.

Finalmente, la joven investigadora eligió 64 muestras de patatas europeas que crecieron entre los años 1700 y 1910. "Muchas de las muestras tenían más de 300 años y no estaban bien preservadas. Mercedes tuvo que utilizar todo su ingenio para extraer el ADN de esas reliquias", comenta David Spooner.

La investigación se prolongó más de lo que el profesor de Horticultura y su discípula habían previsto. Justo cuando se les acababa el presupuesto, la Organización de las Naciones Unidas (ONU) dispuso que el 2008 fuese declarado el Año Internacional de la Patata, en vista de lo cual la National Science Foundation decidió financiar el proyecto.

Después de extraer exitosamente el ADN de 49 muestras, Ammes analizó cada una utilizando un marcador genético que permitía distinguir las cepas procedentes de los Andes de las originarias del sur de Chile.

"Hallamos que, efectivamente, las primeras patatas que se cultivaron de forma sistemática en Europa provenían de la región andina. La variedad chilena arribó 34 años antes de que se declarara la epidemia. Es más, ambas especies convivieron al menos hasta 1892, lo cual demuestra que no todas las plantas andinas sucumbieron a la plaga del hongo. A partir del siglo XX, hubo un proceso de colonización, al término del cual la variedad chilena se convirtió en la dominante, hasta erradicar a su antecesora", explica Ammes.

El equipo de Wisconsin-Madison opina que los europeos introdujeron las patatas chilenas con la convicción de que éstas se adaptarían mejor a las condiciones del continente. Su proliferación terminó por darles la razón.